No tan lejos como parece

Fecha Publicación: 20/11/2015

A pesar de ser un hecho conocido, de repetirse con poco confortable resignación que la memoria es frágil, no deja de sorprender la magnitud de su fragilidad, lo que deja ventanas abiertas para repetir sin descanso los mismos episodios; pocos recuerdan, como hace presente Sami Nair, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Navarra, los trágicos eventos de París hace exactamente 10 años.

Tres semanas descritas por los medios de la época como de sangre y fuego, del 27 de octubre al 17 de Noviembre de 2005, tres semanas, durante las cuales ardió Paris. Las autoridades, del Presidente para abajo, todos igual de atónitos y sobrepasados, asistieron al desborde huracanado de gentes a las cuales habían dejado de considerar. Miles de jóvenes, salidos de enclaves de miseria y olvido salieron a gritar su ausencia de pertenencia, su cólera y el odio por tanta y tan sostenida indiferencia, el detonante fue el asesinato por la policía, sin causa aparente, de dos de los suyos.

Las evidencias estaban por todas partes, el fracaso escolar, el desempleo, la pobreza, el rechazo y, por último, la invisibilidad. Por tanto, negociada la terminación de los motines, se pusieron en marcha planes sociales, que se calcula han requerido hasta la fecha 48 mil millones de euros en 594 barrios, sin embargo, no se ha logrado la inserción de esos colectivos en la sociedad francesa y se ha dejado un espacio para otras búsquedas, nuevas ofertas para un mejor destino, campo propicio para una fábrica de mártires, o de asesinos. Hay lecciones allí, de aplicación cercana, es cosa de prestar atención.

PROCOPIO


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