El desafío de una agenda energética para Bío Bío

Fecha Publicación: 14/11/2015

La Región del Bío Bío genera aproximadamente el 36% de la energía del país, posee la matriz energética más diversificada, es la segunda con mayor potencial instalado en Ernc, posee un potencial de energía hidroeléctrica y otras fuentes disponibles relevantes y cercano a las fuentes de consumo. Asimismo, dispone en el área costera de condiciones naturales y de infraestructura portuaria para el transporte, traslado, distribución y refinación de combustibles líquidos y gaseosos.

Pero hay más: Bío Bío cuenta con una importante información sobre los recursos naturales de su territorio (aire, agua y suelo) y sobre sus ecosistemas naturales, y cuenta con los recursos humanos necesarios (profesionales en el sector público, privado y universidades).

Sin embargo, hay que hacer presente que el desarrollo energético de la Región hasta no ha sido percibido de manera positiva por las comunidades locales. Existe, con razón, una percepción generalizada de que la mayoría de los proyectos en operación han significado un costo ambiental no mitigado ni compensados como corresponde. Por lo mismo que en la actualidad existen diversos conflictos entre el sector energético y otras actividades productivas que no han sido abordados como corresponde, y se mantienen sin solución (energía-agricultura, energía-centros urbanos, energía-turísmo, energía-pesca artesanal, energía-actividad portuaria).

El tema energético por su naturaleza es complejo, por sus diversas interacciones con otros componentes, ya sea en lo social, económico y ambiental, sobre el cual una parte importante de los actores involucrados y la comunidad en general no tienen un conocimiento suficiente que permita un debate y una participación ciudadana activa y consecuente. Por la presencia de una importante y distribuida población indígena, las propuestas de localización deberán prestar especial atención a los derechos, tradiciones, vida y cultura de las comunidades indígenas que habitan en diferentes localidades de la Región.

La Región cuenta también con un Plano Regulador Intercomunal que abarca gran parte de su zona costera y con Planos Reguladores Comunales y sus respectivos PlaDeCos, en la mayoría de ellas.

Teniendo presente lo anteriormente planteado, la Región debe formular una agenda regional de Energía, pero partiendo de la base que ésta primero debe enfatizar los efectos positivos de esta estrategia en su propio desarrollo y posteriormente su articulación a nivel nacional. Esto que se plantea con el uso de los recursos energéticos se debería también tener presente o hacer con el uso sustentable de los recursos hídricos de la Región. 

Un futuro plan regional de energía debería considerar la identificación y valoración de las fuentes de generación de energía potenciales y su probable localización en el territorio regional; considerar la capacidad de carga del territorio y de la Región, evitando una sobrecarga que afecte la sustentabilidad presente y futura de sus ecosistemas y recursos; identificación y valoración del impacto positivo al desarrollo; y articulación de un proceso de participación ciudadana.

Estas propuestas resumen los anhelos de la comunidad científica y académica de Bío Bío. El desafío queda en manos ahora de nuestras autoridades regionales, que pueden aprovechar la sinergia de la Estrategia Regional de Desarrollo para darle un impulso inédito a la productividad sustentable de Bío Bío, de cara a las décadas venideras.


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