Tesoros ocultos de nuestra arquitectura

Fecha Publicación: 14/11/2015

¿Ha jugado alguna vez Simcity? Se trata de un popular juego para PC en el que, ajustándose a un presupuesto, el usuario va construyendo y dándole forma a una ciudad. La gracia del juego es que, mientras el urbanista virtual se afana en construir y embellecer su polis, al mismo tiempo el paso del tiempo va destruyendo las infraestructuras: los edificios se incendian, las calles se deterioran, el tráfico colapsa y los tornados destrozan las empresas.

Si Concepción figurara en este juego, sin duda lo haría en una etapa avanzada. Y es que, a los largo de su historia, muy pocas construcciones han logrado superar el paso del tiempo e imponerse como referente ante los ojos del penquista contemporáneo. Los terremotos y las malas decisiones se han encargado derrumbar edificios, destruir los símbolos urbanos y de echar por tierra los sueños de una ciudad con pretensiones de belleza.

Y si a eso se suma una planificación urbana que durante buena parte del siglo XX privilegió la cantidad sobre la calidad, nos encontramos con la realidad actual de una urbe que muchos consideran "sin ninguna identidad". Sin embargo, algunos edificios se resisten al paso del tiempo y se yerguen como orgullosos representantes de otras épocas, otros colores y otros afanes. 

De los primeros años poco y nada queda: un pedazo de muro, un pozo y el trazado del cerro. Y del periodo neoclásico anterior al terremoto del ‘39, poquísimos vestigios. Sin embargo, aún la ciudad conserva un número interesante de construcciones del período modernista, que comenzó en Chile en las décadas del 50 y 60. Sin embargo, hay que decirlo, la mayoría en muy mal estado. Más vale que nos preocupemos hoy de estos tesoros ocultos, porque claramente mañana será demasiado tarde.

PIGMALIÓN


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