Científicos chilenos en pie de guerra

Fecha Publicación: 13/11/2015

A la hora de los discursos, no hay quién no reconozca la importancia capital de la investigación, del apoyo a las ciencias y a la innovación para avanzar en el camino al desarrollo. Sin embargo, cuando llega la hora de llevar esos discursos a la praxis, comienzan los problemas. Es ahí cuando cualquier tema -cualquiera- parece más importante para nuestros gobiernos, sin importar su color político. 

No es ningún misterio que los países desarrollados invierten del orden del 3,0% de su PIB en I+D. Chile apenas 0,4% y nuestra región 0,34 %. Y es un mito que sólo los países ricos puedan invertir tanto en ese ítem. Países como Singapur se la jugaron durante períodos de estrechez, y a los 10 años ya podían exhibir resultados impresionantes que les permitieron dar un salto cualitativo y cuantitativo al desarrollo. Un compromiso país en la materia podría hacer la diferencia, pero claro, es esa ausencia compromiso en todo sentido, la que hoy tiene a la comunidad científica nacional en pie de guerra.

"Nuestros gobiernos han elegido la ignorancia (...) y con sus decisiones sumirán también al país en la ignorancia y la pobreza, en el más amplio sentido de la palabra. El diagnóstico es a esta altura conocido: baja inversión en ciencia, tecnología e innovación, pobres capacidades tecnológicas, bajísimos números de investigadores por habitante, falta de innovación en las empresas, falta de políticas de largo plazo e institucionalidad, y escasa vinculación de la problemática científica con el desarrollo socio-económico integral de Chile y su cultura". Ese fue el duro diagnóstico que una larga lista de científicos de todo el país publicó en diversos diarios este fin de semana. 

Asimismo, recalcaron cómo la comunidad científica se ha prestado en reiteradas ocasiones para integrar comisiones, realizar diagnósticos, impulsar reformas, etcétera. ¿Para qué? Para que al final terminen en nada, hasta que un nuevo gobierno vuelve a partir de cero, convocando científicos y promocionando diagnósticos "para la foto".

Todo indica que nuestros científicos ya no están dispuestos a seguir escuchando promesas. En el documento detallan la gota que rebalsó el vaso: "El Gobierno de Michelle Bachelet constituyó una de las comisiones más ambiciosas, reclutando a más de 30 personalidades de diversos ámbitos, generando amplias expectativas y reavivando las esperanzas de aunar una voluntad social y política que permitiera a nuestro país tomar la senda del conocimiento hacia el tan anhelado desarrollo. Sin embargo, a días del término del trabajo de dicha comisión, aquella esperanza se hizo trizas y la realidad nuevamente nos golpea. Este gobierno ha decidido ignorar el informe Un Sueño Compartido para el Futuro de Chile, pues las señales proporcionadas por el Poder Ejecutivo difieren radicalmente de lo propuesto por nuestros comisionados. El nulo aumento presupuestario a la ciencia para 2016 se suma a la disminución del número de becas y atraso de concursos. Además, el improvisado traspaso de la Iniciativa Científica Milenio a Conicyt y la reciente renuncia del Presidente de Conicyt confirman la total indiferencia frente a una temática que va a definir nuestro futuro. La promesa de consolidar una institucionalidad apropiada para la ciencia a través de un Ministerio, al parecer ha sido olvidada". 

Duras palabras, ancladas en una preocupante realidad. Esta vez, las demandas son muy claras: Fortalecer el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI); implementar un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; fomentar el rol del Estado como usuario y promotor de la CTI; instalar la ciencia, tecnología e innovación en la cultura nacional. La hoja de ruta está trazada. Sólo falta voluntad política para que nuestro país pueda dar ese decisivo paso para romper el estancamiento. 


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