Otra forma de perder independencia

Fecha Publicación: 13/8/2015

Grecia vivió su propia primavera de Praga; el pueblo en la calle, ofreciendo flores a los tanques, en sentido figurado, mostrando los ramos de la dignidad y la independencia a los tanques de los organismos financieros de Europa que exigían el pago de enormes préstamos pendientes.

Esa energía desbordada terminó en un plebiscito para aceptar o rechazar las condiciones impuestas por las entidades financieras europeas para conceder a Grecia un nuevo préstamo que le permitiera sortear los difíciles momentos que la afligen. La respuesta tuvo mayor peso que lo esperado, una gran mayoría apoyó la decisión del gobierno de renegociar la deuda en otros términos y exigir condonar una gruesa parte.

Sin embargo, el gobierno robustecido por ese apoyo no encontró un interlocutor conmovido, sencillamente no hubo arreglo y las autoridades helenas tuvieron que aceptar condiciones aún más duras para obtener un rescate por unos 85.000 millones de euros, en un paquete a pagar en tres años.

Atenas deberá eliminar exenciones fiscales a los agricultores que ahora reciben combustible bajo subsidio y aumentar al 6%, desde el 4%, del "impuesto de solidaridad" que pagan quienes ganan entre 50.000 y 100.000 euros al año. Reducir las pensiones. Incremento gradual de impuestos a los contribuyentes, desde los autónomos a los pequeños empresarios, con pago anticipado en función de sus ingresos previstos, entre muchas otras condiciones.

Gastar más de lo que se tiene, asumir costos que a largo plazo no tienen soporte, como en el caso griego, es otra forma larvada de perder independencia.


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