Principios y consecuencias

Fecha Publicación: 8/11/2015

Principios y consecuencia, son valores un poco desteñidos, que seguramente volverán a tener la importancia de tuvieron, ante un mundo que está aprendiendo que lo que más hace falta no es más poder, sino más respeto, mejor respetables que poderosos, ya que a estos últimos se les está perdiendo el respeto.

Demóstenes, el príncipe de los oradores, así descrito por Cicerón, cuatro siglos más tarde. Tenían cosas en común, tanto Demóstenes, como Marco Tulio unían a su elocuencia y profunda convicción política, una falta de fuerza para conseguir materializar sus ideales, Cicerón no tuvo valor para enfrentar a los señores de la guerra, Julio César y Marco Antonio, de igual modo las famosas Filípicas de Demóstenes instando a Atenas a resistir, no estuvieron a la altura de su fuga, vencido en la batalla de griegos contra macedonios, en Queronea.

Sin embargo, Demóstenes no detuvo su pluma para continuar defendiendo a su patria. Vencida Atenas se dio orden de capturarlo, condenado a muerte, acorralado, se quitó la vida en Noviembre del año 320 a.C., a pesar que sus captores le ofrecieran respetarla si se rendía. Cicerón, no cesó de protestar, hasta que fue eliminado por Marco Antonio y sus manos y lengua, cortadas y expuestas.

Dura meta para muchos políticos de vacilantes convicciones, reunidos en camarillas permanentes para consolidar posiciones en una especie de agencia de socorros mutuos, para ellos está la inspiradora declaración de Groucho Marx: "Estos son mis principios y si no le gustan, tengo otros".


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF