Reforma a reformas reformadas

Fecha Publicación: 4/11/2015

Como ha sido la tónica en estos últimos meses, sin variar demasiado las tendencias que se habían observado en los meses que les precedieron, las reformas requieren ciertas reformaciones, ajustes más que necesarios, si lo que se quiere es resolver problemas muy reales y concretos que se han ido produciendo desde su entrada en vigencia, en los casos de las leyes ya aprobadas, o en el mismo proceso de tramitación, en el caso de las que aún se discuten en el Congreso. 

Con inoxidable optimismo algunos senadores declaran que hay otros tópicos a considerar sobre "materias gruesas pero de corto debate", una frase de antología para demostrar que el lenguaje de los deseos se puede alejar considerablemente del lenguaje de la realidad.

Los temas más gruesos, por eso es que no pueden pasar al primer intento por el ojo de la aguja, son justamente los de más difícil despacho. A título de ejemplo, llegar a la posibilidad de algún tipo de reemplazo en la huelga, buscar flexibilización en determinados casos para evitar daños mayores.

Se enfrentan, con pocas ganas de ceder un milímetro de territorio, la intención de buscar el equilibrio, sin que eso signifique sacrificar su efectividad, para mayor seguridad de los empresarios. Y en la otra vereda, los sindicatos, que insisten que el sartén ha estado demasiado tiempo en la misma mano. Plantean ellos que la huelga no debe cambiar de características y que cualquier maniobra en ese sentido es una derrota maquillada, asunto que preocupa especialmente al PC, que se juega su credibilidad.

Debate en desarrollo, lo que está claro es que la reformada reforma necesita una reforma, incluso antes de ver la luz.


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