Concepción, la Capital Nacional del Sueño

Fecha Publicación: 23/10/2015

Las ciudades nacieron cuando las gentes descubren que había ventajas notables en ponerse a vivir cerca de otros y no cada quien para su lado, por atractivo que pareciera no tener rivales a la vista, ante la evidencia de las amplias oportunidades para mutua protección y ayuda, con rápida evolución al desempeño de papeles complementarios y especializados. Nace la urbe, un sitio para vivir, es esa su principal connotación, un lugar donde tener las familias, los pares y los bienes, comunes y propios.

Es entonces particularmente relevante evaluar esa condición prístina de las urbes, cuáles son aptas, cuáles las mejores para vivir en ellas. En el último ranking publicado por Barómetro Imagen Ciudad 2015, aparecen las cuatro mejores y también las cuatro peores, aunque para romper la tradición flagelatoria chilena, es rescatable más bien que entre las primeras se encuentra la ciudad de Concepción, efectivamente los números indican la secuencia siguiente, primer lugar; Viña del Mar (62%), siendo seguida por La Serena (55%), Valdivia (42%) y Concepción (38%).

Otra cosa sucede cuando la pregunta cambia, esta vez para determinar cuál de las ciudades de Chile son mejores para visitar, en este último listado Concepción pierde presencia, las más aludidas son, igualmente en primer lugar, Viña del Mar (82%), seguida por Valdivia (79%), Valparaíso (78%) y La Serena (77%).

En este último aspecto, desde el punto de vista del turismo- la muy importante industria sin chimeneas- lo más destacable, según los encargados de la votación, es que habiendo sido dominado permanentemente por Santiago, esta vez la capital nacional bajó 6 puntos en relación a la medición del año pasado, con las consecuencias de cambio de posición.

La gente de Viña del Mar se congratula, señala proyectos, actividades de esparcimiento, a vacaciones, un desarrollo sustentable y una reconocida tradición y prestigio histórico, más una considerable mejora en conectividad, cada vez más cerca de Santiago.

Lo que pudo haberse investigado es cuál es el lugar de las ciudades en cuanto a su capacidad de soñar, ya que en este rubro, muy posiblemente sea Concepción la Capital Nacional del Sueño, no importa que casi sistemáticamente todos se frustren o se encuentre en estado crónico de "cosas por resolver cuando haya coyunturas más favorables".

Tenemos un puente que sueña por verse terminado, una línea férrea que sueña con verse soterrada, calles que desearían pasar por debajo de la línea recién mencionada, para acceder a una costanera soñada, con vista a un río adecuadamente dragado y navegable, aunque sea con hovercrafts; mercados, Monumento Nacional a la falta de gestión, líneas de Metro que liberen las calles de superficie, funiculares al Cerro Caracol, redes expeditas de ciclo vías, hospitales públicos para que la gente recobre su dignidad como pacientes.

Habrá seguramente un plan regulador, que ojalá regule lo suficiente para garantizar que la ciudad cambie positivamente en el listado de las mejores, las más bellas, las más amables y si no fuera excesivamente optimista, la más inteligente. Basta con mirar alrededor; un paisaje espectacular, universidades de alto nivel, gente joven, el cercano mar y cordillera, un par de ríos, más lagunas.

No debería autorizarse cambio alguno sin socializarlo previamente, la ciudad es de todos, los de ahora y los de mañana, son estos últimos los que podrían agradecer una herencia mejor cuidada.


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