Administración estatal de los recursos públicos en entredicho

Fecha Publicación: 21/10/2015

Por lo general, el intento de simplificar, para mejor comprensión, un tema complejo, resulta insuficiente e injusto. A menos que no sean del todo erróneas, estas dos posibilidades se atenúan bastante sí, desde la partida, se expresa que se trata justamente de un análisis superficial, el intento de hacer categóricos argumentos, que están influenciados por muchas variables. Se puede utilizar la analogía de abreviar hasta lo más elemental el desencuentro de las líneas político -económicas del país, las más gruesas en este preciso momento; la idea de tener más o menos Estado.

Al presentar el Presupuesto para 2016 hace pocos días el ministro de Hacienda, se observa que el gasto del Gobierno crecerá más que la economía. Según datos del Fondo Monetario Internacional, en 2006 el gasto del Gobierno representaba 18,7% del PIB, mientras en 2015 ese porcentaje subirá hasta 25,5% y se espera que siga creciendo hasta llegar al 26.6% en los próximos cinco años.

Simplemente, lo que se espera es que esa gran cantidad de recursos empleados por el Estado- entiéndase que éste no tiene fondos propios, sino que administra los recursos provenientes de las empresas del Estado, de los impuestos, de todo lo que la nación es capaz de generar-sirva a todos los chilenos.

En términos concretos, ser capaces de obtener una serie de bienes intangibles y otros palpables; tener trabajo, transitar tranquilamente por las calles y disfrutar sin temor la vida en el hogar; se ha cedido parte de las remuneraciones, una proporción de las ganancias, del producto del trabajo en cualquiera de sus formas, para mejorar la calidad de vida de las comunidades.

De ese modo, se ha provisto al tesoro del Estado de fondos comunes para el bien común, se espera a lo menos dos cosas; que la distribución sea justa y que esos recursos se utilicen con prudencia y rigor, con las cuentas claras. Si se hace una lista de que lo que las personas esperan de esa riqueza es tranquilidad y bienestar. Por sobre todo, respeto a los derechos personales con un buen sistema de justicia, que se pueda educar a los hijos, cuidar de la salud. Lo confirma la última encuesta CEP, los chilenos piensan que los tres problemas prioritarios a los que el Gobierno debería dedicar su mejor esfuerzo en solucionar son delincuencia, salud y educación.

La evaluación del desempeño del Estado frente a estas demandas es claramente negativa, en la misma encuesta, 75% declara no estar satisfecho con la administración de justicia y 71% no lo está con la seguridad ciudadana. Respecto de la salud, 61% no está satisfecho con la atención en consultorios y hospitales; y 48% no lo está con el funcionamiento de la educación básica y media. 

Para la mayoría está claro que el Estado no está usando bien los recursos de todos los chilenos, por ejemplo. Así, despilfarra en un arreglo escandaloso, rápidamente acallado, para evitar el costo político de huelga en el Banco Estado, o compra la tranquilidad sindical cada vez más exigente de los trabajadores de Codelco, con bonos insultantes para el resto de la clase trabajadora.

Aun así se proyecta tener más Estado, sin asumir que éste no es un buen administrador, que permanentemente está en riesgo de hacer prevalecer la política en decisiones técnicas, con costos enormes y postergación de otras demandas quizás más justas y necesarias, pero políticamente insignificantes en el corto plazo.


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