Participación en la Carta Magna

Fecha Publicación: 20/10/2015

No cualquier iniciativa que provenga del actual gobierno tiene que terminar, obligadamente, en generar incertidumbres, acelerar las desconfianzas y paralizar la productividad. Hay, después de un estudio serio de las circunstancias, que ser capaces de discriminar entre iniciativas necesarias y otras caprichosas, las que se hacen con el rigor y cuidado necesario, de aquellas que a la primera demuestran que no han sido elaboradas y no son más que un nuevo conjunto de improvisaciones populistas.

El cambio a la Carta Magna de la nación, que forma parte indispensable del plan de Gobierno, tiene algunas razones de ser. Las fuerzas de la historia no son asuntos de poca monta y el sentimiento de los ciudadanos debe ser considerado, aunque los argumentos no sean de una irrebatible solidez. La Constitución será modificada, y esto no va a ocurrir entre gallos y medianoche, en un caldero al cual acude un puñado de iniciados. La situación ha derivado, sanamente, en un proceso que ha de comprometer profundamente, a todo el cuerpo social.

Con un tono no pocas veces irónico se ha descrito la iniciativa de socializar el tema y preparase para participar, como la vuelta al colegio de todos los chilenos y, sin embargo, es precisamente eso lo que hace falta. Los chilenos, muchos de ellos, por años de dictadura y otros más de despreocupación, han olvidado lo que es ser un auténtico ciudadano, aquel que vive, practica, protege y se hace responsable de la democracia.
 


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