Los desconocidos incendiarios de siempre

Fecha Publicación: 18/10/2015

Puede que se trate de una lejana herencia latina, aquella de emplear la ironía y el sarcasmo cuando aparentemente la indignación no consigue resultados, cuando hechos específicos, reiterados, conocidos, de patrón similar, continúan impertérritos a pesar de sentidas declaraciones y la expresa férrea determinación de hacer las cosas de tal modo que tales hechos no vuelvan a repetirse. Sin resultados, siguen en operación fructífera los desconocidos de siempre.

Hasta los lugares resultan familiares en esta noticia reciente y que, sin embargo, ya parece atemporal, por ejemplo, en Padre las Casas, en el acceso sur a Temuco, un grupo de atacantes dispararon al aire tras bajar de un Jeep para incendiar un camión estacionado en un sector de la zona urbana de Temuco con bombas molotov, el cual resultó destruido completamente por las llamas.

En este incidente, los hechores se dieron el tiempo para extender una pancarta aludiendo al conflicto chileno-mapuche y a la situación de comuneros que enfrentan juicios por recientes hechos de violencia. Como corresponde, la primera autoridad de la Región de La Araucanía, Andrés Jouannet, junto con lamentar estos hechos, procede a dar las explicaciones de protocolo, las frases repetidas en circunstancias como esa y que deben tomarse a título de inventario mientras no demuestren que sirven de algo.

La explicaciones son, efectivamente esperables, al observar nuevos atentados incendiarios que se han producido en la zona; el Gobierno se encuentra trabajando para disminuir las acciones delictuales, la Región tiene una especial dificultad debido a su geografía, se presentará una querella contra quienes resulten responsables de dichos hechos.

También es de esperar que no se asocie estos actos con acciones terroristas, como una expresión de convicciones políticas un tanto impermeables, favorecida por la dificultad de definir con precisión qué es terrorismo. La segunda parte de las declaraciones es para desvincular los hechos de organizaciones, describiéndolos como aislados, propios de delincuentes comunes.

Está en lo correcto el señor intendente al expresar que "la mayoría de personas de esta región está en otra cosa, hay gente que quiere resolver los problemas fundamentales de esta región que tiene que ver con el agua, con la pobreza". Con mayor razón, entonces, es urgente encontrar a los hechores que permanecen por años intocados.

En otro ámbito, los chilenos han tenido que agregar a su vocabulario otro descriptor negativo, portonazo, la descripción es reiterada y similar; "delincuentes, de entre 16 y 20 años según el relato de la víctima, asaltaron a una mujer que iba saliendo de su casa, la que sin oposición entregó su vehículo avaluado en 20 millones de pesos".

Lo que ambos tipos de delito tienen en común, es que se actúa impunemente, que la primera iniciativa que surge como reacción es la de las empresas aseguradoras, con nuevas y atractivas propuestas para ponerse a salvo, hasta que los delincuentes discurran otra modalidad no contemplada.

Es muy difícil aceptar que todo el dispositivo de la justicia y de la seguridad ciudadana se encuentre de rodillas en Chile, inerme, que no se pueda detectar las bandas o los hechores aislados, que años de observación no hayan permitido hacer un catastro de las zonas de riesgo y verse permanente sorprendidos, sin poder tomar la iniciativa. La delincuencia sigue de fiesta en Chile. ¿Qué pasa con los derechos de todos los chilenos a vivir en paz?


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