Crecimiento económico para sostener el bienestar social

Fecha Publicación: 17/10/2015

Se avecina un debate intenso relativo a la Constitución, que va a requerir de mucha cul tura política para participar de modo efectivo y congruente, so pena de errores perdurables. Ya se está en aguda polémica ante la Reforma Laboral, que con la intención de mejorar los equilibrios entre el empresariado y los trabajadores, está entregando más herramientas a los sindicatos fuertes que a los débiles, no por el número, sino por el impacto que tengan las labores que efectúan, ya visto en la huelga larga de profesores, en comparación con la extinta antes de empezar de los trabajadore s de Banco Estado.

La discusión de base, para todos estos proyectos, incluyendo las otras reformas, Tributaria, Educacional, entre otras posibles, es que en todas está involucrado el dinero, de un modo u otro, ya que si no son financiadas o no representan mejoras para los chilenos en ese aspecto, su validez puede verse amenazada. En algunos casos la ciudadanía puede aceptar sacrificios, en aras de un bien mayor, pero se requiere de mucha claridad para aceptar una instancia como esa de modo perdurable.

Si hay más demandas, entonces tiene que haber más recursos, ya que es bien sabido que el dinero no crece de los árboles, ni puede conseguirse gratuitamente, ese mayor recurso está ligado al crecimiento económico, de ahí que se preste particular atención a las cifras de este crecimiento económico y se examine con cuidado sus eventuales proyecciones.

Para el ciudadano común, aquel que hace esfuerzos por entender los crípticos mensajes de los expertos en relación a estas materias, debe quedar perfectamente claro que de ese crecimiento económico depende la riqueza y, por consecuencia, debería reflejarse de modo significativo, el nivel de bienestar en nuestro país.

Lamentablemente, en la práctica, el crecimiento económico, por si solo no garantiza un mayor bienestar para la población. Chile es el país con mayor desigualdad en la distribución de riquezas de los países en la Ocde, dado que el 10% más rico de la población ostenta ingresos 26,5 veces superiores al 10% más pobre, una tendencia que se observa en aumento en muchos países del mundo.

La búsqueda de equilibrios, históricamente, puede resumirse en dos direcciones, la revolución, cuyos resultados, también históricos, no dejan espacio alguno para concluir que esa sea la solución efectiva y la del mejoramiento mediante el mejoramiento sustantivo de la relación entre los trabajadores y las empresas, una tarea política que requiere de atención permanente a las proyecciones del ya descrito crecimiento económico, sin el cual se caen los proyectos, no importa cuán bien inspirados estén.

La dinámica que se ha venido observando, muchas veces de espaldas a esta realidad objetiva, es que el estado de bienestar se puede conseguir a base de decretos, leyes y reglamentos, que basta con tener la voluntad política para corregir las inequidades, para que estas desaparezcan y el país completo ingrese a una estado de perfecta armonía, restablecidos los equilibrios en base a una voluntad y convicción férreas, que nadie en el planeta hasta aquí había sido capaz de poner en marcha.

El momento económico, en muchas partes del mundo, del cual Chile es, como todos, dependiente, determina un escenario de rigurosa cautela, la explosión de las expectativas, la imposición voluntariosa de los cambios podría terminar amenazando la sustentabilidad de logros parados sobre andamios frágiles.

 

 


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF