Sobre los diputados y la probidad

Fecha Publicación: 17/10/2015

Ni siquiera por la más amplia divulgación de su decadente prestigio, ni por la vecindad de nuevos procesos electorales, los parlamentarios parecen capaces de mejorar sus comportamientos, haciendo los debidos resguardos, separando aquellos que han mantenido un comportamiento impecable, lo que hace aún más notorio las insatisfactoria conducta de los demás.

El tema que debió haber sido profundamente convocante, ya que se relaciona precisamente con avances en la recuperación las confianzas y el restablecimiento las buenas prácticas, no fue lo suficientemente importante para estos trabajadores políticos deficientes, que se ausentan y no hacen bien su pega, a diferencia de un trabajador corriente, que sin tan crecidos salarios, no puede darse el lujo ni siquiera de llegar atrasado.

Se trataba de avanzar en la normativa llamada Agenda de Probidad, con un aspecto específico, la sanción de aquellos que en su cargo, ya sea diputado o senador, infrinja gravemente las normas sobre transparencia. El ausentismo fue grotesco, acudieron solo 34 diputados, una escandalera que trató de disimularse con unánime votación a favor, en otra sesión convocada al efecto.

Algún día la ciudadanía aprenderá a recordar y pasar la cuenta, hasta entonces habrá predominio de sorprendente indiferencia a los buenos modos, al que dirán, a la soberbia de actuar de cualquier modo y dar excusas solo en casos de temporal de imperdonable magnitud. No ha de ser para eso que se quiere tener más de ese tipo de legisladores, más diputados y más senadores, a ver si así es más fácil tener quorum.
 


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