Participación ciudadana con base en la educación cívica

Fecha Publicación: 16/10/2015

En una reciente declaración, relativa al itinerario hacia una nueva Constitución, la Presidenta Bachelet expresa su voluntad de emprender un proceso de educación cívica a nivel nacional, en el evidente propósito de que todos los chilenos entiendan de qué se trata realmente una Carta Fundamental.

Es una fase primera de crítica importancia, se trata de que cada connacional entienda del funcionamiento del Estado y el significado de la Constitución, partiendo por saber que se trata, ni más, ni menos, de la norma jurídica de más alto rango en el ordenamiento jurídico de una sociedad y que, por eso mismo, regula los aspectos fundamentales de la vida política.

Por la globalidad de su carácter, al determinar, por ejemplo, los órganos de poder y sus atribuciones, así como las relaciones entre estos, los derechos y garantías de las personas y de los cuerpos intermedios de la sociedad, es fundamental una base sólida de formación cívica para comprender las implicancias de tales y vastos atributos.

El primer calendario sobre este proceso, en el mensaje de la Presidenta, informa que a fines del 2017 presentará al Congreso Nacional una propuesta de Constitución. Iniciativa presidencial que sería sancionada finalmente por un nuevo Parlamento, el que tras las discusiones que el caso amerita, determinará la forma de consulta, o los pasos siguientes, ya hay varias opciones que posiblemente serán objeto a corto plazo de un apasionado debate.

Se está en este punto estableciendo uno de los principios básicos de la democracia, es decir, la participación ciudadana en la "res publica", lo que es público, de todos, por lo tanto, no es solo ejercer el derecho a sufragio, sino la obligación ciudadana de dar opinión, cuestionar, criticar y discutir, en todos los ámbitos de su desempeño; en el educacional, laboral, vecinal o partidista, por citar algunos.

La calidad de la democracia, por extensión, la calidad de sus productos, se basa en la calidad de esa participación ciudadana. El aumento de complejidad de los problemas en el mundo moderno hace cada vez más necesaria una participación real, efectiva y continua, para lo cual al menos dos factores deben estar presentes; el compromiso y la información, o la cultura, el primero haciéndose parte del destino colectivo de la Patria; y la segunda, para la comprensión cabal de las situaciones en las cuales se hace partícipe, a ciencia cierta, a la luz de la razón.

Ante esas consideraciones, la base debe ser la formación ciudadana, descuidada en la educación actual, que objetivamente entregue competencias para la participación en un marco de madurez cívica, en los Planes de Estudio de todos los escolares chilenos, para empezar, o en las instancias posibles en jóvenes y adultos, de tal manera que se resguarde la imparcialidad; educación y no adoctrinamiento,

No es una tarea fácil, la democracia requiere de virtudes que, de solo citarlas, se evidencia cuanto falta por mejorar horizontalmente en la sociedad chilena, una larga lista que contempla la tolerancia, la disposición a escuchar al otro, la capacidad de diálogo, el espíritu reflexivo, la capacidad para admitir la opinión del otro y reconocer los derechos de los demás y no atropellarlos, el desarrollo de una libertad responsable, sentido de solidaridad, de amistad cívica, No termina allí, se requiere, además, de compromiso, lealtad y aceptación de la diversidad de ideas.

Es una tarea difícil, es una hermosa e indispensable tarea.


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