Las regiones tendrán que dejar de esperar de una vez por todas

Fecha Publicación: 12/10/2015

Las aparentemente pequeñas e inaudibles voces de la regiones pueden ocupar todos sus espacios disponibles, pero los canales útiles están desconectados, funcionan con periodicidad para fines específicos y después se cierran, están ampliamente disponibles en tiempo de elecciones, oportunidad en la cual se expresa, con indignada aunque lábil convicción, que es preciso corregir la injusta postergación de las provincias del reino, la necesaria consideración a sus postergadas necesidades, más una retahíla de promesas y juramentos. Es un ciclo repetido las suficientes veces como para que la costumbre los haya transformado en mensajes huecos y sin sentido.

Pero la memoria de los pueblos es frágil y de corta duración, si no fuera así muchos de los políticos hace rato que estarían en sus casas tratando de buscar otros medios, aunque más fatigosos, de ganarse la vida. Como no ocurre de ese modo, se sigue confiando que los reclamos lleguen a alguna parte y no llegan. En contraste, las soluciones para las insaciables necesidades del centro hipertrófico del país tiene con sorprendente velocidad todo lo que desea, o cree merecer, el intendente de Santiago, posiblemente candidato a algo, expresa con orgullo que "Santiago va a contar con un proyecto de la magnitud y de la dignidad que se merece la ciudad".

Se supone que todo el resto del país, o sea esa serie de agrupaciones de población que no están ubicadas en la capital, deberían festejar tamaños logros. Tener una capital con todo lo que se merece, sin detenerse a pensar que esta patria la hacen todos los chilenos, que todos contribuyen a las rentas del Estado, que son los impuestos de cada trabajados de norte a sur del país los que apuntalan esas magnas obras, a menos que estas sean efectuadas con fondos rigurosamente ahorrados por la intendencia capitalina para estas reparaciones tan necesarias.

Esa inequidad, la de tener obras detenidas, en estado de perpetua esperanza en las regiones, donde cada proyecto pasa por las horcas caudinas y después por todos los atajos que la burocracia ha ideado en el curso de los siglos, para ir resolviendo algunas, con suerte a muchos años de distancia, contrasta con la prontitud de este nuevo proyecto de la capital metropolitana.

La remodelación, que involucra 11,3 kilómetros del eje Alameda-Providencia, que atraviesa cuatro comunas, tendrá un presupuesto de $3 mil millones, mientras que el inicio de las obras se espera para 2017. El director del Observatorio de Ciudades UC, Roberto Moris, destacó el ámbito multimodal presente en todos los proyectos y los calificó como una "gran transformación" para Santiago, ya que potenciará el espacio público, excelente observación, aunque sería deseable que el observatorio ampliara el recorrido de sus inspecciones. 

Es muy posible que la capital necesita estas obras, pero deja en claro la persistencia de la miopía, el corto plazo de los gobiernos, éste y los anteriores, que no se dan cuenta que no se puede seguir negando el territorio nacional, que se desaproveche la oportunidad de hacerlo crecer en todas partes, para que la población no se vea obligada a migrar donde hay de todo, alimentando un círculo vicioso de decenios.

Es obvio que no existe esta visión estadista de largo plazo, son las regiones las que tienen que moverse para hacer otra forma de país, con el trabajo de sus representantes, que hasta aquí, sencillamente, a ese propósito, no dan el ancho, ni el largo.


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