La otra cara de la multiplicación de las comunas

Fecha Publicación: 10/10/2015

Cuando los diagnósticos están equivocados, los tratamientos resultan, sino perjudiciales, por lo menos inútiles, el diagnóstico es que la falta de desarrollo de algunos sectores de las comunas es causado por la inequidad a la hora de planificar las acciones futuras o de recibir apoyos económicos, si esa fuera la razón, entonces el tratamiento de escindirse del cuerpo central y adquirir total independencia, garantizaría por si solo que ese sector, ahora nueva comuna, prospere como no pudo hacerlo, justamente por el trato injusto, discriminatorio e inmovilizante.

En escala mayor, el Gobierno ha calculado en 17.200 millones de pesos el costo de la implementación de la nueva Región de Ñuble, según lo informado por la Dirección de Presupuestos, en una estimación que la experiencia ha demostrado, con rutinaria periodicidad, ser solo una fracción de lo que posiblemente cueste esta iniciativa.

Se supone que la misma región tiene los recursos suficientes para asumir los costos de su funcionamiento autónomo, el cual, grosso modo, a nivel doméstico, significa costos en cosas y en gentes, infraestructura y funcionarios. En suma, según esos cálculos estimativos por confirmar, 4.730 millones de pesos del fondo total se destinarán a personal de planta; otros 7.308 millones de pesos a funcionarios a contrata; mientras 384 millones de pesos se contemplan para honorarios en tareas específicas.

Si se replica esa iniciativa, separando comunas, es recomendable considerar que el modelo de lo sucedido en la capital no es exactamente representativo, ya que las nuevas comunas muestran un crecimiento descrito como desorbitado, según el INE, en los últimos años Maipú ha crecido en un 48%, Puente Alto en un 41% y La Florida en un 4%. Lo que se traduce en que el número actual de habitantes de cada comuna es el siguiente: Maipú: 478.971; Puente Alto: 505.434; La Florida: 383.549 habitantes.

El origen de cualquier comuna, antes limitado a razones geográficas y condiciones naturales, debe considerar en profundidad factores económicos, geopolíticos, recursos naturales, vías de comunicación, servicios y posibilidades reales de satisfacer las necesidades de sus habitantes, en trabajo, educación, salud, áreas verdes, entre otras.

Ser comuna es tener una capacidad de organización y madurez para tomar decisiones por sí mismas, respecto de sus prioridades de inversión y desarrollo, un panorama objetivo y documentado de la estimación de ingresos propios, de los recursos que recibiría del Fondo Común Municipal y el impacto que tendría en el resto de las municipalidades.

Según un estudio del Instituto Libertad y Desarrollo, al crearse las comunas de Hualpén, el año 2004, se estimó un costo de funcionamiento del orden de los $2.000 millones. Se calcula que el funcionamiento anual de un municipio que atiende a unos 80 mil habitantes, la población aproximada de la propuesta nueva comuna de Andalién, requiere alrededor de 4.300 millones de pesos, cifra que puede estar significativamente subestimada.

El asunto de crear una nueva comuna es entonces no solo una declaración de voluntades, del resultado de una consulta popular, claramente un factor, pero lejos de ser el único y más importante, sino el producto de evaluar con claridad y certeza los medios y las conveniencias, para la nueva comuna y para la Región. Sobre todo ante el escenario actual que requiere más de alianzas estratégicas -una tarea incumplida- que de atomización de recursos y voluntades.


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