Opinión: "Las paradojas de Revolución Democrática", por Danny G. Monsálvez

Danny G. Monsálvez Araneda
@MonsalvezAraned

En este espacio hemos destacado en más de una ocasión el trabajo que busca realizar Revolución Democrática, movimiento liderado por el diputado Giorgio Jackson. En primer lugar, buscar abrirse y ganar un espacio en un terreno complejo, como es la hoy desprestigiada actividad política. Segundo, intentar convertirse en partido político, asumiendo que estos son importantes en toda sociedad. Y tercero, realizar un intenso trabajo con el fin de inscribir un número considerable de militantes; en otras palabras, la militancia cobra un valor central.

Si bien todos aquellos son aspectos que se deben apoyar, no deja de resultar extraño, curioso, paradójico y contradictorio que el mismo movimiento que propugna la importancia de la militancia y los partidos, hoy esté apoyando a una persona, candidata que no tiene militancia y menos aun trayectoria política partidista. Es decir, todo lo contrario de lo que ha propugnado durante meses RD.

En ese sentido, debe ser todo un fracaso para RD no haber tenido la capacidad para poder levantar una candidatura proveniente de sus propias filas, y optar por una figura mediática que, de una u otra forma, les traiga réditos políticos. Así, la importancia de la militancia o del militante ha sido reemplazada por la “popularidad” de alguien externo como Beatriz Sánchez. Una buena marca para que RD pueda sumar nuevos militantes.

Pero no es todo. RD fue uno de los grupos que ocupó cargos en el aparato estatal durante la actual administración. Por ejemplo, en el Ministerio de Educación. Tras meses en esa repartición, apoyando la reforma que el Gobierno impulsaba, decidieron retirarse para abocarse a una de sus principales tareas, convertir el movimiento en partido político. Pero no fue todo. Tras su salida emprendieron críticas a la conducción del Gobierno en materia educativa. Sí, misma área de la cual ellos fueron parte y la apoyaron. Paradójica actitud, por no decir oportunista y poco seria. Igual que la crítica destemplada a la Nueva Mayoría, cuando precisamente fue esta última la que se omitió para apoyar a Jackson como diputado por Santiago.

En consecuencia, ¿qué pasó con aquel renovado discurso de querer cambiar la política, específicamente sus prácticas?, será que Revolución Democrática entendió que una cosa es lo que uno quiere y desea hacer y otra lo que se puede hacer. Aquello que el intelectual Norbert Lechner denominó “realismo político” o lo que otro denominó “los porfiados hechos”.


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