Cómo perder una maratón en 10 años

Fecha Publicación: 17/4/2017

Todos se confiaron en que "Zuchelman" se pondría la capa y sacaría esto adelante con sus cercanos y amigos que siempre pusieron algo. 

 

No me sorprende que Juan Zuchel esté cansado. Tiene 72 años y corrió cada vez que hubo que hacerlo, incluso, con la polera de superman. Era "Zuchelman", con esa sonrisa que lo caracteriza. Y hace 10 años dio marcha a una locura, la de unir cinco comunas en una ciudad donde siempre mandan a los corredores al patio trasero. A que se diviertan en la costanera sin molestar a la gente normal, que necesita andar en auto. Acá había que hablar con autoridades, carabineros, usar el puente a San Pedro… Armar la única carrera de 42 kilómetros en nuestra zona. Una locura, repito. 

El 2006 fue la sensación. Detalles más o menos, todo salió bien, la primera maratón era tema obligado en la conversación deportiva y Zuchel, junto a su equipo, buscaron profesionalizarlo. Con los años, ya no era sólo una carrera con copas donadas por amigos, sino un evento bien en serio, transmitido en directo por Canal 9, con auspiciadores regalando desde celulares a bicicletas y hasta el nefasto Masvida puso su nombre y "sus" lucas. Las zapatillas tenían chips y, obviamente, la competencia dejó de ser gratis. Los gastos se elevaron a quince millones de pesos, luego veinte y muchas cosas aun eran conseguidas por el doctor, que es movido y tiene un respeto ganado.

En algún momento, la Maratón del Gran Concepción pareció convertirse en la hermana pequeña de la Maratón de Santiago. Sólo faltaban los keniatas. Lo tenía todo para seguir creciendo. De pronto, los costos ahuyentaron a algunos deportistas acostumbrados a correr gratis. Y se entiende, porque hay muchas corridas donde uno paga cinco lucas y no las valen. Mejor ponerse pantalón corto, polerita y salir a la calle así nomás. ¿Para qué tanta plata por una carrera que es igual a la de la próxima semana y la siguiente, que es gratis? 

No era el caso de la MGC. Aquí sí había una logística grande y todo era de calidad. Menos inscritos también significa menos auspicios, menos empresas de celulares y bicicletas queriendo aparecer como que apoyan el deporte. Y las autoridades siempre vieron que Zuchel se las arreglaba muy bien solo. Todos se confiaron en que "Zuchelman" se pondría la capa y sacaría esto adelante con sus cercanos y amigos que siempre pusieron algo. Mientras tanto, la asistencia bajaba a menos de dos mil personas. La maratón ya ni siquiera entraba al Top Ten de eventos pedestres más masivos del año después de ser el gran orgullo local. 

Y ahora habrá que rescatarla. IND, alcalde, asociación de atletismo y el mismo doctor que no creo que quiera bajarse. Sólo quiere ayuda. ¿Se realizará de nuevo en octubre? No lo sé. Tal vez no y vuelva el otro año. O quizás la perdamos de frentón por falta de unión y coordinación y nuestros deportistas tengan que seguir pagando más de veinte lucas para correr en Santiago. Al parecer, las ganas de hablar están.


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