Emotiva cinta marcó el inicio del nuevo ciclo de Miradoc

Fecha Publicación: 12/4/2017

El film de María Teresa Larraín dio el vamos a la temporada 2017 del espacio documental.

 

Mauricio Maldonado Quilodrán
mauricio.maldonado@diarioconcepcion.cl


Cuando editaba su último film en Toronto, la cineasta nacional María Teresa Larraín perdió abruptamente la vista. Este trágico episodio marca el punto de partida de "Niña Sombra", documental donde la realizadora retrata su irreversible camino hacia la ceguera y el nuevo mundo al que debía adaptarse.

Un emotivo y conmovedor trabajo que dio ayer, en el Auditorio de Humanidades y Arte de la UdeC, el puntapié inicial a la temporada 2017 del ciclo de documentales Miradoc.

La realizadora, al enterarse que su condición era irreversible, decidió aislarse y vivir sola su frustración y dolor, se concientiza que no podrá volver nunca más a grabar o producir un trabajo audiovisual. Sin embargo, el fallecimiento de su madre la traería de vuelta al país tras abandonarlo hace 30 años atrás. Es así como caminando por las calles de Santiago ocurre un hecho clave y que sería determinante en la realización del documental.

"Un día, caminando por la Alameda perdí el rumbo y un vendedor ambulante me preguntó si estaba perdida. Me enteré que se llamaba Andrés Albornoz, que vendía pájaros, que él también era ciego y que me ofreció ayuda porque se dio cuenta que era ciega por el sonido de mi bastón. Comenzó así mi relación con los vendedores ambulantes de la Alameda. Me encontré por primera vez en un mundo distinto, donde la gran mayoría son discapacitados, donde ser ‘diferente’ es lo normal", comentó Larraín.

A partir de ahí, la realizadora desenvuelve un relato de quienes habitan este "mundo alternativo" para así asimilar de mejor forma su deterioro visual. "Tenía que procesar lo que me estaba pasando, llegar al fondo de la pérdida, del miedo, de la vergüenza, al fondo del dolor. Fue, al menos al principio, una manera de aferrarme a la luz. Por eso le puse ‘Niña Sombra’, para enfrentar eso que supe de niña: que la ceguera sería parte de mi vida, que no había vuelta atrás", confesó la cineasta.



Todo un bálsamo



Es así como "Niña Sobra" se transformó en una especie de terapia para Larraín, ya que "si bien me habían dado un bastoncito blanco y un computador con sistema para ciegos, no tuve nunca la oportunidad de relacionarme con otros no videntes, ni menos con un grupo de ciegos que salían cada día a ganarse la vida, a pelear con las autoridades para que no les quitaran sus permisos", dijo.

A lo que añadió que "se ve al discapacitado como una carga, un peso para el Estado y, sin embargo, cuando esta persona quiere ganarse la vida o quiere trabajar, la sociedad no le provee las facilidades que necesita o le pone todo tipo de obstáculos para hacerlo". 

"Niña Sombra" repetirá funciones el 25 y 27 de abril en la Corporación Cultural Alianza Francesa (Colo Colo 1 esquina Víctor Lamas) a $1.000 general, y el 26 de abril en la Sala Universidad de Concepción David Stitchkin (Barros Arana 631, subterráneo) a $500 estudiantes y $1.000 general.
 


 


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