Responsabilidad ciudadana

Fecha Publicación: 9/10/2015

Como justificación a estas primeras líneas, acéptese que hay palabras que de puro repetidas se olvida su origen e intención al momento de crearlas, de esa manera, el bueno recordar que la palabra ciudadano significa primeramente el que vive en la ciudad. Que sea una persona con derecho a voto, es otro atributo, por añadidura, pero el primero y prístino es aquella persona que posibilita, brinda sentido y legitimidad a la toma de decisiones colectivas respecto de cualquier asunto público que tenga que ver con la ciudad, de la cual es parte indispensable y que, por lo mismo, comparte su destino y es solidariamente responsable de su condición y mejoramiento.

En razón de lo anterior, la ciudadanía es la construcción misma de toda ciudad, ejercicio permanente que comprende y utiliza la diversidad y la semejanza de sus habitantes, quienes deberían exhibir una vocación activa por el desarrollo de sus ciudad, no como una manifestación esporádica de regocijo o de cólera, sino como una actitud cotidiana, como lo es vivir en la ciudad día tras día.

Somos colectivamente responsables de lograr una ciudad promotora de bienestar y convivencia entre los ciudadanos; más aún cuando el terremoto ha dejado amplios sectores vacuos, manzana enteras en pleno centro, o desiertas o con estacionamientos, para aprovechar el espacio. A la vista de planos reguladores, no puede perderse la oportunidad de embellecer la ciudad, haciéndola grata, inclusiva e inteligente, con espacios públicos y áreas verdes, no dejar que las consideraciones estrictamente comerciales llenen la ciudad de concreto, inhumana, anónima y sombría.
 


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