El momento para hacer un cuidadoso escrutinio a todos los candidatos

Fecha Publicación: 8/10/2015

La ciudadanía va a ser, a breve plazo, olvidada como tal. Será cuidadosamente reevaluada como "universo electoral", y desaparecerán de la lista de consideraciones las referidas a las necesidades de esas personas, para readecuarse a un descriptor mucho más valioso, la captura de sufragios, sin los cuales los políticos desaparecen del escenario con satisfactoria prontitud.

A partir de estas semanas, con frecuencia en aumento, se echarán a andar los antiguos y probados mecanismos de seducción del electorado. Con técnicas consagradas por siglos de ejercicio democrático, implementadas desde el mismo momento que fue posible pedirle a otro el voto de apoyo para ser elegido, siendo la primera ser seleccionado, para ejercer funciones delegadas de bien público, por lo cual este deseable logro suele ser descrito como de servicio al pueblo, con un inspirador aroma a sacrificio, renuncia y vocación filantrópica.

Aun aceptando que en el fondo, sobre todo en los candidatos nuevos, esos motivos idealistas sean perfectamente auténticos, en tiempos posteriores corren el serio peligro de ser capturados por la silenciosa maquinaria del poder, el acoplamiento con una compleja y extensa nomenclatura, densamente entretejida. Por eso, es necesario reflexionar sobre una serie de resguardos altamente útiles, antes de decidirse a poner un papel doblado en la urna, con una marca que vale un voto.

Las prioridades suelen cambiar de enfoque, lo que reditúa sufragios está bien, el resto es inútil, por lo tanto los partidos, movimientos políticos y aspirantes al poder, darán inicio a sus campañas con un gran entusiasmo, pero sin medir las consecuencias a plazos mediatos. Es imperioso considerar lo que está sucediendo en este mismo momento, la impaciencia ante la demora en el cumplimiento de ofertas inorgánicas, sin freno, sin una real validación de sus factibilidades y la hiperplasia de las expectativas, a consecuencia de las ilusionadoras promesas: el cuadro que describe un mundo mejor, más justo y feliz, a una ley de distancia, en un plazo muy breve.

En las campañas preliminares que se avecinan es bueno no sacar los pies del suelo, recordar sentencias viejas de quienes han vivido mucho, "los políticos son hombres de poca palabra y mala memoria", por ejemplo, que logran pese a todo, prevalecer, ya que la amnesia de los ciudadanos parece ser mayor.

Como remedio, los balances, saber qué es exactamente lo que los partidos locales, los políticos de acá, han hecho en concreto para favorecer a la Región, a la ciudad y a la comuna, cuánto de su tiempo está dedicado a los cumplir las promesas que hicieron y cuánto a seguir estando donde están.

Hay que insistir, sobre todo en el horizonte actual de muchos países del mundo, de incertezas y dificultades, que las promesas de los candidatos se ajusten a esa realidad, deben centrar su discurso en la verdad y nada más que en la verdad, y sobre esta base realizar sus campañas tratando de ajustar sus argumentos en los valores de vida, que son: la verdad, la justicia, la unidad, la libertad, la paz y la armonía. 

Sobretodo poniendo particular atención a la concordancia entre esos valores que se expresan y las conductas que la gente ha venido observando, si son o no poseedores de riqueza moral, si han dado muestras en su desempeño de poseer tales virtudes, o, sin la adecuada modestia, lo único que dejan en evidencia es la carencia de autocrítica y de humildad y el exceso de ambición.


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