Ganar un día en la tierra prohibida

Fecha Publicación: 19/3/2017

A los argentinos les da miedo ver que los pasa-mos "por secretaría" y se mueren de rabia, porque saben que podríamos hacernos inalcanzables.


El zapatazo inmenso de Orellana para el uno a cero, el penal de Alexis en el Nacional picándola con una frialdad ilógica, el de "Gato" Silva para gritar bicampeones, el tres dedos perfecto de Aránguiz para eliminar a un campeón del mundo… Un hito tras otro. Desde Bielsa en adelante se suceden al punto de parecernos tan normales. Al punto de seleccionar bien a la rápida cuatro momentos y olvidar cuando le ganamos con autoridad a Brasil o las bofetadas a Uruguay. A estas alturas, lo de Wembley no existe. Era solo un amistoso. Bueno, antes sacábamos pecho con ese dos a cero.

Hito tras hito, pero faltan al menos dos que se me vienen rápido a la cabeza: pasar a tercera ronda de un Mundial con esta generación que está en las últimas y ganar en Argentina. Habrá que ver si los números y rendimientos nos dan para lo primero en un año más, pero lo otro está a la mano. A la mano, pero se ve difícil, como siempre. Casi imposible sin Díaz ni Vidal y viendo a Alexis con el tobillo hecho una pelota, otra vez. 

Recuerdo el penal con el que los salvó Batistuta, los tiros libres magistrales de Riquelme, la paliza cuando Bielsa estaba del otro lado. Desde los tiempos de Corbatta y Labruna, siempre lo mismo. Y la única que recuerdo haber celebrado fue el tortazo del "Choro" Navia contra el equipo de Verón y Crespo. Cómo grité ese golazo. En esos tiempos donde me curaba por un empate. Era feliz con ver al Kike Acuña tirándole el cuerpo encima a un argentino. Porque siempre fuimos ese perro chico que ladra chillando, que se cree choro y jura que asusta.

Pero ahora nos creemos el cuento en serio y a Lieberman le da comezón. Porque no es porque sí, es porque tenemos con qué. Y ya no es como antes, que nos faltaba el "Matador" y estábamos fritos, porque entraba Claudio Núñez o había que ver cómo andaba "Chamuca". A los argentinos les da miedo ver que los pasamos "por secretaría" y se mueren de rabia, porque podríamos hacernos inalcanzables. Ni siquiera nos achicamos sin el "Rey" Arturo, probablemente el mejor jugador de nuestra historia. Hace rato le perdimos el miedo a Messi. Nos parece un cabro triste.

Y creemos que es hora de botar uno de los pocos muros que queda. Un muro que antes se veía sólido e infranqueable, pero hoy está agrietado. Lleno de orificios hechos por nuestro cincel. No nos temen, pero sí nos respetan y se temen a ellos mismos cuando se paran enfrente de Chile. Sería lindo. Y que ahora los insoportables y agrandados seamos nosotros. Que el colorín llore y diga que no tenemos historia. Porque no por un triunfo seremos Argentina, pero necesitamos gritarlo. Curarnos, porque vale la pena.


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