Rozas se reposiciona como símbolo penquista en lucha por independencia

Fecha Publicación: 19/3/2017

Desde la Corporación Semco, el municipio prepara una ofensiva para que a Concepción se le vuelva a reconocer su condición de cuna de la Independencia. Y Rozas ahí volverá a jugar un rol clave.

Karla Altamirano/ Francisco Bañados
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Testigos silenciosos de los hechos, los historiadores muy pocas veces tienen la oportunidad de ser protagonistas de la historia. En ese sentido, Alejandro Mihovilovich, el director de la biblioteca Municipal de Concepción, es un privilegiado. 

Durante más de 30 años, el investigador luchó por traer los restos del prócer de la independencia, Juan Martínez de Rozas, a la capital penquista. Una lucha que heredó de su mentor, el recordado fundador del Departamento de Historia UdeC, el profesor Augusto Vivaldi. En Semco, contó con todo el apoyo del también historiador y abogado Armando Cartes, secretario general de la Corporación, además del entregado por el Municipio encabezado por el alcalde Ortiz. 

Esfuerzos que, hace justo un año, se vieron coronados por la llegada de los restos de Juan Martínez de Rozas a la ciudad. Después de un periplo que comenzó en Mendoza y que duró más de 200 años, el prócer finalmente volvía a la tierra donde se convirtió en un protagonista de la lucha por la Independencia.

Hoy, desde Semco le tienen reservada una nueva e importante misión: ser el portaestandarte de la lucha penquista por la Independencia: es decir, del reconocimiento que la independencia se firmó en Concepción el 1 de enero de 1818, y no en Talca, donde se repetiría la ceremonia 40 días más tarde. 

Como principal figura del nuevo Panteón de la Patria, inaugurado poco después de su retorno en el Cementerio General de Concepción, Rozas se posiciona como el principal símbolo penquista, en una serie de actividades organizadas por el Municipio para repotenciar el valor histórico del Gran Concepción en la lucha por la Independencia, que incluyen recorridos, una presentación en el Congreso Nacional y una apoteósica fiesta con fuegos artificiales para el bicentenario de la firma, el 1 de enero de 2018. 

Un poco de historia

Rozas es considerado por los historiadores, como una pieza clave en el proceso independentista. Se trató posiblemente de su primer ideólogo. Profesor, abogado, político consumado, su gestión fue clave para que las provincias convocaran a una Primera Junta Nacional de Gobierno (1811) una vez que Napoleón tomó prisionero al Rey Fernando VII. Allí ocupó el cargo de vocal, pero muy pronto se convirtió en un verdadero poder fáctico, teniendo como único contrapeso real a Enrique Rosales, representante de la aristocracia capitalina y miembro del clan Larraín, el grupo de "Los Ochocientos". 

Desde esa posición, el abogado gestionó la partida de la "División Auxiliadora", un contingente de 300 soldados a cargo del capitán Manuel Bulnes Quevedo, que fue enviado desde Concepción en ayuda de los juntistas argentinos.

Después de establecer libertad de comercio, la Junta llamó a elecciones de un Congreso Nacional. En el intertanto, tuvo lugar el motín de teniente español Tomás de Figueroa, militar que había contado con la confianza del abogado penquista. Tras algunas escaramuzas, Figueroa se refugió en el Convento de Santo Domingo. Haciendo caso omiso del asilo religioso, Rozas actuó con sangre fría y ordenó que lo sacaran por la fuerza: sus hombres lo encontraron escondiéndose bajo una cama. Como sabía que la Real Audiencia apoyaba a Figueroa y que si lo enviaban ante ella, iba a ser absuelto, optó por la política de hechos consumados: le hizo un juicio sumario y ordenó su ejecución inmediata.

Esos visos de autoritarismo le valieron la enemistad de las familias santiaguinas y en particular de los "Ochocientos", que trataron de excluirlo de las primeras juntas elegidas por el Congreso. Sin embargo, Rozas siguió detentando el poder en Concepción, donde armó su propia junta pencopolitana, en contraposición.

La participación de Rozas en la historia de Chile terminó abruptamente en septiembre de 1812, cuando José Miguel Carrera, después de derrotar a los Larraín en Santiago, se dio cuenta de que la única forma de llegar al poder era sometiendo a Concepción. Carrera ocupó militarmente la línea del Maule y suspendió los pagos al ejército penquista, lo que motivó un motín de la oficialidad en contra de Rozas. El abogado fue hecho prisionero y luego deportado a Mendoza, donde moriría enfermo siete meses más tarde.

Parrilla programática

Bajo el lema "Concepción: ciudad de la independencia", el municipio realizará una serie de actividades, donde esta semana se incluyó la presentación del libro "El regreso del prócer: Don Juan Martínez de Rozas en la ciudad de Concepción".

El texto, editado por el secretario general de la Corporación Social y Cultural (Semco), Armando Cartes, abre un ciclo de conmemoración histórica que, según explicó el abogado, pretende "reposicionar a Concepción como la cuna de tan importante acontecimiento".

Además, mañana se lanzará un concurso de pintura sobre los hitos de la independencia en la provincia penquista.

Con todo esto, Concepción se prepara para dar una nueva batalla para recuperar su título como cuna de la independencia. Un sitial que nunca debió perder.


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