Logan

Fecha Publicación: 19/3/2017

Pese a que la crítica mundial se rindió a los pies de la propuesta cruda e intimista de James Mangold para una película de superhéroes única en su tipo, nuestro cinéfilo Esteban Andaur saca sus garras para destrozarla. He aquí sus razones.

 

Esteban Andaur
Crítico y cinéfilo



Ya desde antes de ver Logan (2017), he estado leyendo en distintas publicaciones virtuales acerca de las intenciones de Ryan Reynolds, protagonista de Deadpool (2016), de hacer una película de su personaje que cuente, además, con Wolverine como el coprotagonista.

Uno pensaría que Reynolds está tratando de explotar lo que más pueda el primer personaje que le ha valido el reconocimiento de la crítica y el público, y estaría en lo correcto. Pero tampoco es de extrañarse: Logan y Deadpool son las primeras películas de Marvel Studios en enfocarse en un público adulto; aunque, en realidad, si lo único que tienen en común es que tienen litros y litros de sangre, pues su <> es lo que los comités de censura cinematográfica alrededor del mundo entienden por el concepto. O sea, es una interpretación errada.

En la película, Logan vive en la frontera mexicana con dos mutantes: Charles Xavier (Profesor X) y el fotosensible Caliban, quien cuida del primero, mientras Logan trabaja como chofer de limusina durante las noches para traer el pan a la casa, alejado de su vida como defensor de los débiles. Eso hasta que le piden cuidar de una niña mutante, quien esconde un secreto importante para Logan y que es perseguida por una organización que realizaba experimentos genéticos con niños.


Un Western, pero con garras

Tenía ciertas expectativas con el filme, el último de Wolverine, o más prercisamente el úlltimo de Hugh Jackman en el papel de Wolverine, después de 17 años dándole vida al mutante de las garras de adamantium. El director es James Mangold, responsable de Wolverine: Inmortal (2013), Walk the Line (2005) y, mi favorita, Inocencia interrumpida (1999). Es un director que se inclina por películas con desarrollos psicológicos interesantes, música country y el western, tres intereses que son palpables en Logan. 

A esto le podemos sumar el hecho de que, además de un western, Logan es una road movie, ya que la historia toma lugar en la carretera, mientras Logan, Charles y Laura, la pequeña, huyen de las fuerzas que la persiguen.

Así, en términos estilísticos, la película es genial de ver. La fotografía de colores saturados y un diseño de producción muy american, refuerzan al filme como la entrega más idiosincrásica de su director, y más alejada de las convenciones de Marvel. Es incluso más ambiciosa que cada filme que estrenó el año pasado, y eso ya es mucho decir.

No obstante, si es distinto, ¿eso lo hace un mejor filme? La respuesta es no. Sigo pensando que son películas que están hechas para sensibilidades infantiles. La actitud es evidente en dos escenas que comparten Logan y Capitán América: Civil War (2016), la cual encuentro considerablemente superior, en cuanto a su carga simbólica. En Logan, un niño sostiene un juguete de Wolverine con su disfraz de los cómics; en Civil War, Ant-Man se vuelve gigante y así pelea con sus amigos superhéroes, como un adulto que juega con los juguetes de superhéroes que tenía cuando niño. ¿Puede quedar más claro?

Logan referencia clásicos del western como Shane (1953), que Charles y Laura ven en un hotel, lo cual es didáctico para miembros del público menos informados. Mientras que Logan es violenta como lo exige la esencia del western, es brutal y no tiene la gracia de clásicos más contemporáneos como Los imperdonables (1992). Es violenta hasta ser vulgar. Debió emplear más su tiempo en diálogos ingeniosos, que no hay ninguno, excepto tal vez por una referencia a Taco Bell de Charles Xavier, aunque sospecho que eso fue más product placement que una referencia a la cultura pop.

Ya que el filme es, enteramente, sobre Logan, supongo que Mangold y su equipo pensaron que hacer que sus garras sostuvieran todas las escenas de acción del filme era suficiente para hacerle honor a Su Logandad. Sin embargo, esto hace que las escenas de acción, muy frecuentes, tengan la misma cantidad de violencia y derramamiento de sangre, y que todo sea ejecutado de la misma forma, aunque, hay que reconocerlo, con una impecable destreza visual.


Atención, spoilers

Si se torna monótona esta película en su uso de la violencia, es una cosa. Mas otra cosa es la naturaleza excesiva de ésta. La niña sea atravesada por una flecha de metal, y no importa porque, como es mutante, se puede <>. Según Mangold, más es más, y donde puede abusar, abusa. Los seres humanos también tenemos nuestra propia capacidad de regenerar nuestro tejido luego de una herida. El proceso se llama <>. Que en Logan importe más la sanación de un mutante, por ejemplo, da para pensar sobre el verdadero valor que el filme le otorga a la vida humana. De consecuencia, ¿dónde está la humanidad en la historia para que el público se conecte con ella?

¿Resultado? Una carnicería interminable a lo largo del metraje, cuando la historia es puro estilo y muy poca sustancia, y no hay nada que comprometa emocionalmente al espectador. El filme es desgarrador, por supuesto, pero sólo para los conversos. Mi amigo se puso a llorar a mi lado al final; yo estaba perplejo. Aunque le concedo a Logan que la escena final es bella, incluso para los más escépticos de Marvel.


Se lo advertimos, más spoilers

El hilo se vuelve banal hacia el final, cuando Laura abraza a Logan y le dice <>, y llora. ¿En serio? Charles y la mujer mexicana que se la llevó a Logan eran más padre y madre para Laura de lo que Logan lo fue, quien se mantiene distante casi hasta el final. 

El vínculo padre-hija entre Logan y Laura está mal trabajado. Nunca les creí que se extrañaran ni nada. Simplemente, el guión exige ciertas escenas de catarsis y depende de estos personajes para que las entreguen a la audiencia, sin escenas de transición convincentes.


¿Oscar para Stewart?

Hay quienes han dicho que Patrick Stewart merece ser nominado al Óscar como Mejor Actor Secundario en la ceremonia del próximo año. Mas pienso que, de hacerlo la Academia, estaría subestimando el talento del actor. Logan le concedió a Stewart la oportunidad de explorar otros tonos y texturas de su personaje, y su actuación, interpretando al otrora gran Profesor X convertido en un anciano luchando contra su demencia senil, es la mejor del filme, seguida de la de Hugh Jackman. 

Ambos aman a estos personajes y debieron divertirse muchísimo durante el rodaje. Pero no es para tanto. Además, ¿desde cuándo los grandes actores británicos tienen que demostrar su versatilidad apareciendo en franquicias taquilleras? O sea que si Helen Mirren no hiciera una Rápido y furioso o si Anthony Hopkins no hiciera una Transformers, ¿acaso hablaría mal esto de su rango actoral? ¡Por favor!

Logan está bien hecha, admiré su manufactura, pero no afectó mis emociones. Las mejores partes son la escena inicial, la de un ataque a Charles y Laura en un hotel, y toda la secuencia que involucra a los personajes con una familia afroamericana.

Mientras los fans echarán de menos al personaje, yo echaré de menos una mejor última película. Tendré que esperar años por X-Men: Día del Orgullo X), con la confesa esperanza de que esta vez sí me toque el corazón.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF