El Cesfam que rompió paradigmas

Fecha Publicación: 15/3/2017

No es un misterio que la salud pública en Chile es deficiente y que la privada es principalmente un beneficio para quienes pueden pagarla, con calidad variable. En uno y otro caso, no son raros los ejemplos de falta de ética y ausencia de humanidad, que contribuyen al hastío y la falta de confianza de la ciudadanía en un sector que es literalmente vital, y que aparece entre las mayores preocupaciones de los chilenos. Sin embargo, no todo el horizonte es nublado. Entre las luces que a veces se pierden en medio de los nubarrones hay un caso excepcional: el del Centro de Salud Familiar Villa Nonguén.

El Cesfam, creado en 1990, se sometió voluntariamente a un proceso de certificación de calidad, obteniendo un altísimo puntaje: un 100% de los requisitos obligatorios y un 88,7% en no obligatorios. 

Más allá de la excelente calificación obtenida por el "un humilde Cesfam", la historia conmueve por lo que hay detrás, que su director y fundador, el Dr. Juan José Pereda, explica con humildad: una filosofía de trabajo basada en el respeto, en el considerar a los pacientes como personas, en una permanente disposición a escuchar, ayudar y, si es preciso, consolar. 

El reconocimiento y la gratitud de su comunidad se ha hecho presente en muchas ocasiones. Para el terremoto, los vecinos de Nonguén hicieron turnos para defenderlo de eventuales saqueos. En 2015, la comunidad sorprendió a todo el personal con una fiesta sorpresa, para expresar su gratitud. 

No siempre el éxito se mide por los ingresos. La historia del Cesfam de Villa Nonguén nos habla de otro tipo de éxito, profundamente ético, y de un ejemplo digno de ser imitado.



PIGMALIÓN


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