El desafío de una ciudad que frecuentemente ha sido puesta a prueba

Fecha Publicación: 5/10/2015

Estaban pasando demasiadas cosas en mayo recién pasado, a la espera del muy anunciado segundo tiempo del Gobierno, con las interminables elucubraciones de los papabiles a los diferentes ministerios, pasó a lo mejor inadvertido un hecho de mucho significado para la ciudad: el Índice de Calidad de Vida Urbana 2015 elaborado por el Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Cámara Chilena de la Construcción, que describía un avance notable en la calidad de vida de la ciudad de Concepción.

Se atribuía este avance, en el informe citado, a los procesos de reconstrucción producidos tras el terremoto de febrero de 2010, de las ciudades que fueron afectadas por ese enorme desastre. Según el estudio que analizó 93 comunas del país en las que vive el 85% de la población chilena, Concepción fue una de las ciudades que más mejoramiento exhibió al comparar su descripción del año pasado al presente, en términos objetivos subió del puesto 43, en 2014, al 10 lugar el 2015, situación parecida, en menor grado, a otras comunas como Tomé, Penco y Hualpén. 

Arturo Orellana, académico e investigador del Instituto de Estudios Urbanos, indicó que "en el caso de Concepción hay diferencias. Este liderazgo que marca la ciudad capital de la Región del Bío Bío y las gran mayoría de sus comunas que marca un rango sobre el promedio".

Es esa la situación cuando la urbe cumple 465 años, una historia que parte con Pedro de Valdivia en una aventura que le costó la vida, un anticipo de los altos costos que tendría para la ciudad cada paso adelante, con una naturaleza que la ha venido poniendo a prueba con trágica periodicidad. Por lo mismo, ha ganado en experiencia en reconstruirse, con buenos y malos resultados.

Nuevamente la ciudad se ha puesto a pensar en su destino, la experiencia hace aconsejable que el sueño de futuro se comparta ampliamente con los vecinos y el entorno regional. Hay obligaciones impuestas por el solo hecho de tener las dimensiones que tiene. Según la Ley General de Urbanismo y Construcciones, que regula el desarrollo físico de las áreas urbanas y rurales de diversas comunas, cuando esta unidad sobrepasa los 500.000 habitantes, adquiere la categoría de área metropolitana para los efectos de su planificación y requiere de un Plan Regulador Metropolitano. 

La trascendencia de una adecuada planificación se desprende con facilidad al recordar solo algunos de sus muchos propósitos; definir los terrenos destinados a vías expresas, troncales y parques de nivel intercomunal, afectos a declaratoria de utilidad pública, las normas urbanísticas para las edificaciones e instalaciones. La definición del uso de suelo de área verde de nivel, como asimismo, de las áreas de riesgo o zonas no edificables de nivel intercomunal, más el reconocimiento de áreas de protección de recursos de valor natural y patrimonial cultural.

En esencia, utilizar a cabalidad el potencial abordable de hacer de Concepción una de las ciudades más hermosas de Chile, una de las más atractivas para vivir, una de las más interesantes para la inversión y el desarrollo. Se trata de trabajar para dar un nuevo impulso a una profecía que no termina de cumplirse, al estimar sus recursos, su cercanía al mar, sus bienes paisajísticos, la capacidad de su recurso humano. Hay una diferencia muy clara entre el sueño esperanzado, un ideal apenas plausible y la oportunidad concreta de transformar un proyecto en realidad.


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