La protección de los árboles urbanos

Fecha Publicación: 9/3/2017

La investigación pone de relieve cómo los bosques urbanos son esenciales para la gente, al disminuir la contaminación del aire. Datos de la OMS indican que la contaminación atmosférica urbana aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas y crónicas.
 


En los antiguos libros de lectura, en papel basto, sin colores, había temas simples para los escolares chilenos, consejos y admoniciones, cosas que cuidar y respetar, mensajes como las bondades de un árbol, asuntos simples para un mundo provinciano y local. Los mensajes se han complicado, los problemas son otros y más complejos.

Sin embargo, hay temas que no pueden subvalorarse, que al demostrar su trascendencia dejan de ser opinables, como ser la importancia de los árboles en la ciudad. Un estudio, publicado en la revista Environmental Pollution, del servicio forestal de Estados Unidos, mostró que los árboles consiguen salvar 850 vidas al año en el país estadounidense y prevenir 670.000 casos de síntomas respiratorios agudos, debido a su efecto reductor de la contaminación en el aire.

El comentario de los autores es escueto y simple; "en general, cuanto mayor sea la cobertura de árboles, mayor es la eliminación de la contaminación, y cuanto mayor es la eliminación y la densidad de la población, mayor es el valor de los beneficios para la salud humana", el mismo informe reveló que, aunque la eliminación de contaminación es mayor en las zonas rurales, es en las zonas urbanas donde los efectos en la salud humana son de mayor magnitud.

La observación es particularmente relevante, ya que en nuestro país poco menos del 90% de la población vive en ciudades, en comparación con el poco más del 10% con residencia rural, la investigación pone de relieve cómo los bosques urbanos son esenciales para la gente. La epidemiología de la OMS indica que la contaminación atmosférica urbana aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas, como la neumonía, y crónicas, como el cáncer del pulmón y las enfermedades cardiovasculares.

Esta organización calcula que si se disminuye la media de la concentración anual de micropartículas, se puede evitar el 15% de la mortalidad a largo plazo causada por la contaminación atmosférica, aumentando la esperanza de vida de la población local.

Además, los árboles contribuyen a regular la humedad del aire y a compensar en parte los efectos del cambio climático. Mediante la captura del dióxido de carbono y la exhalación de oxígeno cuando realizan la fotosíntesis, los árboles contribuyen a reducir la concentración de CO2 y otros gases nitrosos y sulfurosos. También las hojas y tallos atrapan gran cantidad de polvos y substancias volátiles actuando como verdaderos filtros de aire; de allí su conocida denominación de "pulmones verdes". Igualmente, los árboles atemperan el clima local a través de su transpiración, las áreas verdes arboladas son "islas de frescor"; las altas temperaturas, resultantes del calor reflejad o por el cemento en las "islas de calor" urbanas, creando frescura y protegiendo de la insolación excesiva.

La deforestación, los incendios forestales, la explotación abusiva, son los principales motivos de la desaparición de bosques. Para la ciudad, particularmente aquellas sometidas a una fuerte carga de contaminantes, como ocurre en la urbe penquista, o en la ciudad de Chillán es un mensaje claro el cuidado de árboles en calles, plazas y avenidas. Los árboles son mucho más que parte del decorado.

Se requiere, por lo tanto, una regulación estricta para mantener y preservar las áreas verdes e incluir este aspecto del urbanismo entre las prioridades de las acciones edilicias.


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