Matrimonios de conveniencia

Fecha Publicación: 9/3/2017

En algunas épocas particularmente, pero sobre todo en la Edad Media, los casamientos de los príncipes y princesas eran unos de los más utilizados recursos para resolver problemas de Estado, conquistar a gente ambiciosa a punto de convertirse en adversario, o para pagar deudas actuales o futuras, las princesas y los príncipes tenían este asunto completamente asumido, más les valiera, de lo contrario corrían el peligro de sufrir lamentables y mortales accidentes. Para efectos prácticos eran una excelente moneda de cambio.

Para la mentalidad contemporánea, cada vez más cierta de los derechos de las personas, estos procedimientos podrían parecer intolerablemente abusivos y arbitrarios, pero bien puede ser que para los niños y niñas nobles de esos tiempos hayan sido aceptables, al saber desde la cuna que tendrían que sacrificarse por el bien de la corona.

Los resultados de esas uniones, después de cuidadosos estudios del mercado de sangre real y de la sabia y sesuda opinión de políticos y juristas, no siempre fue feliz, con matrimonios regios muy mal avenidos y sabrosos episodios de infidelidades, escándalos e hijos de dudosa procedencia por ambas partes, para regocijo de los cronistas malintencionados y trovadores copuchentos de la farándula medieval.

En tiempos modernos los casamientos son remplazados por pactos más civilizados, lo que requiere de vez en cuando tremendos esfuerzos de maquillaje para hacer compatibles uniones que no parecían imaginables para el espectador desavisado, pero para los operadores de la política, las uniones más raras resultan explicable si son operativas, aunque sea sólo para la próxima elección, total, el arte de posible hace posible casi todo.



PROCOPIO


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