El nuevo paradigma de los países líderes en energía sustentable

Fecha Publicación: 9/3/2017

Muchos de los recursos del planeta son limitados, mientras el hombre contribuye a acelerar la tendencia de su agotamiento, imperceptiblemente nuestro planeta se empobrece en todo aspecto, poniendo de manifiesto, de modo cada vez más cada vez más evidente, que muchos recursos son finitos e irremplazables.

Entre estos, las fuentes de energía, cuyo consumo aumenta exponencialmente. Se ha señalado que los sistemas de suministro de energía a nivel mundial se encuentran en un punto de inflexión, que las decisiones que se adopten en la actualidad afectarán nuestras vidas durante varias décadas. 

El año 2008 el consumo superó el doble del correspondiente a los primeros años de los setenta. Esta circunstancia demandó que la producción de los combustibles fósiles no cesara, sino por el contrario se incrementara, incluso respecto de las otras fuentes como la nuclear y la hidroeléctrica. Estos resultados han conducido a que en la actualidad el uso del recurso fósil llegue a ser algo más del 80% del consumo mundial total.

Según las proyecciones de las Naciones Unidas la población mundial, que en la actualidad es de casi 7.000 millones de personas, aumentará a 9.100 millones para el año 2050. No resulta difícil calcular que esta mayor cantidad de personas en el mundo tendrá una demanda mayor de energía. Un consumo que es, por otra parte, cada vez más independiente del desarrollo económico de las naciones, ya que no solo depende de las demandas productivas, sino que está asociado a la mayor cantidad de energía que cada persona utilizará a diario.

Efectivamente, las estadísticas prueban que hasta los años cincuenta la demanda de energía estuvo relativamente asociada al crecimiento de la población mundial, pero en las últimas décadas esta correlación empieza a desaparecer, cada generación pasó a consumir más energía que la anterior, como consecuencia de mayor producción de alimentos y agua potable, mayor consumo energético en la iluminación de ciudades cada vez más grandes, además del consumo más intensivo de cada persona.

El Consejo Mundial de Energía ha desarrollado el concepto del ‘trilema energético’, conformado por la E de la economía, la E de la energía y la E de la ecología, como política para obtener energía de una forma segura, asequible y respetuosa con el medio ambiente. En esa dirección, algunos países han liderado la producción de energía sustentable. Según un reciente informe del Banco Mundial, cada vez es mayor el número de países en vías de desarrollo que están implementando políticas para promover el acceso y la eficiencia tanto de esta energía como de la convencional.

El estudio "Rise", sigla en inglés para indicadores de regulación para energía sustentable, que cuantifica las medidas de cada país, en este sentido, otorga a Chile una puntuación global promedia 76 sobre cien, ubicándolo en el primer lugar de Sudamérica, segundo de Latinoamérica después de México, y 29° a nivel mundial.

Al mismo tiempo, las organizaciones internacionales sobre este asunto coinciden en la existencia de amplio espacio para mejorar, si bien es cierto nuestro país tiene las mejores calificaciones en planificación energética, muestra todavía notas más bajas en información proporcionada a los consumidores sobre el uso de electricidad, dando a entender que tenemos todavía mucho que aprender para ser un factor de ayuda y no de despilfarro.


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