Riesgos de la autocensura

Fecha Publicación: 9/3/2017

Hay algo perturbador en el culto de lo políticamente correcto. Hace algunos días, el grupo mexicano Café Tacuba informó que eliminaría "La Ingrata", uno de sus temas clásicos, de su set, por su contenido violento. Una medida que fue aplaudida por muchos, pero sobre la cual vale la pena reflexionar. ¿Corresponde subyugar el contenido artístico de una canción, una pintura o una novela a otro tipo de consideraciones morales, políticas o sociales? 

A juicio del novelista checo, Milan Kundera, el ejercicio de la autocensura es delicado, por cuanto para él la literatura es ética sólo cuando ayuda a comprender un poco mejor la naturaleza humana, con sus luces y sombras. Imponer un límite fijado por un tercero, llámese un gobierno, un grupo religioso o un movimiento, puede atentar contra esa necesaria libertad de exploración. Ray Bradbury hace 50 años anticipó la "dictadura de lo políticamente correcto", en que serían los propios escritores los que se censurarían a sí mismos por el temor a ofender.

Volviendo al caso de Café Tacuba, parece a lo menos discutible su decisión de autocensurar un pedazo de su historia, privando a sus fans de una canción que creció con ellos. Mal que mal, en este caso no se trata de una apología a la violencia, sino de una sátira a la cultura popular, sátira que, como tal, conlleva críticas e invita a la reflexión. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con la canción "Mujeres", de Los Prisioneros, que a algunos podría parecerles un manifiesto machista, cuando en realidad es una fuerte denuncia.

Renunciar a la libertad creativa, al libre discurso, a la reflexión autónoma para evitar herir una sensibilidad imperante, puede ser peligroso, porque en definitiva atenta contra los propios pilares de la democracia y de la libertad individual.

PIGMALIÓN


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