Los profesores pueden ayudar a cambiar el mundo

Fecha Publicación: 7/3/2017

Por encima de las realidades cambiantes, con o sin reformas educacionales, en las circunstancias más diferentes o adversas, universalmente, en todo el curso de la historia, hubo profesores que hicieron la diferencia, que fueron capaces de cambiar para bien el curso de las vida de muchas personas e hicieron, la más de las veces anónimos, una diferencia en el modo como marchaba el mundo.

Profesores como Maggie MacDonnell, profesora del Ikusik School de Salluit en el ártico canadiense, con temperaturas de hasta -25° Celsius. Con impedimentos de acceso, sufre las consecuencias de la aislación: en 2015, seis jóvenes de entre 18 y 25 se quitaron la vida. Se ha propuesto luchar ante esa realidad para "entregarles las herramientas que les permitan ser dueños de sus destinos" en sus propios términos. Esta profesora es uno de los 10 docentes nominados al Global Teacher Prize, el premio de un millón de dólares con el que anualmente se reconoce la excelencia pedagógica alrededor del mundo.

Compite con profesores como la paquistaní Salima Begum, creando conciencia en torno a la importancia de educar a las mujeres de la zona; la china Boya Yang, elevando la confianza de 50 mil niños y apoderados mediante talleres de psicología. Otros profesores, como Raymond Chambers de Gran Bretaña, que ha desarrollado un software para aprender computación de manera más fácil.

En común tienen todos estos maestros, a pesar de enormes diferencias en medios y circunstancias, haber sido capaces de mostrar una experiencia inspiradora para quienes sienten la vocación por la docencia, además de poner el foco en la increíble labor que los profesores realizan diariamente alrededor del mundo, justamente el objetivo de la creación de este prestigioso premio.

Latinoamérica tiene un representante, el brasileño Wemerson da Silva , quien enseña sobre Ciencias en la escuela Antonio dos Santos Neves de Boa Esperança, en el estado de Minas Gerais, una escuela con niños vulnerables a quienes ha logrado motivar en estudio de las ciencias, aprender sobre química, física y biología explorando los alrededores del colegio, como la contaminación de un río cercano.

Antes de dar a conocer a sus 10 finalistas, el Global Teacher Prize hizo una preselección en la que incluyó a los mejores 50 docentes del mundo. Dentro de esta lista hubo dos profesores chilenos: Eligio Salamanca, director de la Escuela de Quelhue, establecimiento multigrado ubicado en una reserva mapuche en la IX Región, y Mario Santibáñez, quien con clases prácticas logró dar nueva vida a los laboratorios de ciencias del Instituto Tecnológico y Comercial de Recoleta.

Esto ha ocurrido mientras la alta política nacional se ha enfrentado en medio de turbulencias y desencuentros con las infinitas facetas de la Reforma Educacional, que al final, después de tanto ruido, puede ser como el parto de los montes. Es verdad que muchos jóvenes tendrán acceso a la gratuidad en sus estudios superiores, lo que está muy bien, pero estos profesores, y muchos como ellos, están a cargo de preparar niños para los desafíos esenciales y básicos, dar herramientas que les permitan hacerse cargo de sus propios aprendizajes, adquirir los dominios indispensables para enfrentar con éxito estudios de mayor complejidad, sin frustraciones y fracasos. Preparar debidamente a quienes, dentro de un par de décadas, se harán cargo de este país.


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