Capital humano, factor clave para potenciar el turismo regional

Fecha Publicación: 7/8/2015
Es posible que con tanta novedad interesante, tanto en el escenario nacional como externo, los hechos relativamente menores, de importancia para grupos relativamente pequeños, hayan pasado inadvertidos, pero no por eso dejan de ser importantes y algunos, bien mirados, pueden resultar harto más trascendentes que otros hechos más ruidosos.

La información se refirió a que, por primera vez en muchos años, la atracción turística de la Región del Bío Bío superó a aquella del Valle del Elqui, La Serena o San Pedro de Atacama, lugares de enorme atractivo internacional. La diferencia fue la nieve y la posibilidad de utilizar la infraestructura de excelente nivel del destino turístico Valle Las Trancas- Nevados de Chillán. En los satisfechos términos del presidente del Valle de Las Trancas, Eduardo Salinas, hubo días punta con más de 15.000 personas en el lugar, en el fin de semana largo, con ocupación superior al 95% en capacidad hotelera.

Aparte de ese exitoso episodio, que demuestra con mucha claridad los potenciales de la industria sin chimeneas, queda abierta la interrogante si ha sido esa la clásica situación de la golondrina que no hace verano, optimismo sin base cierta, o es un indicador de posibilidades que no han sido suficientemente exploradas, para transformar este hecho ocasional en un factor constante de desarrollo regional.

Se ha establecido que el turismo es una industria altamente dependiente, y al mismo tiempo demandante, de bienes públicos, es decir, toda la infraestructura que en su mayor parte es de responsabilidad estatal, como la vialidad, el acceso a atractivos, espacios públicos para los visitantes, la seguridad, el aseo y la preservación del patrimonio cultural, quedando menos descrito como esos mismos bienes deberían ser aportados o mantenidos por el esfuerzo privado, por una cultura orientada al soporte del turismo.

Sin embargo, hay otros aspectos, además por supuesto de las características territoriales atractivas para el visitante, ya que ese factor está favorablemente presente, como aquel de ser el turismo una industria de servicios de valor agregado, en términos más familiares, un producto que tiene valor según la calidad del servicio que se presta, y en razón de lo anterior demanda el desarrollo adecuado de la calidad como una base estratégica para su planificación.

El aumento de la calidad de los servicios es un proceso virtuoso, pero para lograrla hay que vencer un escollo complejo; en gran parte reposa sobre la calidad del recurso humano a cargo, en todos los diferentes niveles, lo que requiere excelente capacitación en cada uno de ellos.

Tanto el Gobierno Regional, como diversas instancias locales han identificado al turismo como una oportunidad para el desarrollo económico de la Región de Bío Bío. Implementar esta actividad requiere un esfuerzo mayor, que bien puede ser progresivo, para focalizar áreas de fuerte potencial turístico, no necesariamente estacional, lugares en los cuales sea atractiva y favorable la relación precio-calidad y al mismo tiempo asegurar la existencia de recurso humano con cultura de recepción turística, emprendimiento que, como ha sucedido con la nieve, reporte beneficios concretos a una región que merece crecer.

En esa tarea es necesaria la participación del Consejo Regional, sus integrantes tienen posiblemente la visión más amplia de las oportunidades de la Región en este ámbito y el conocimiento en terreno de sus realidades, es una meta distante y un desafío digno de ser considerado.

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