Medidas para evitar la soledad

Fecha Publicación: 5/3/2017

Los problemas de comunicación se han puesto de moda, es como si de pronto todos hubiéramos estado perfectamente comunicados y, de pronto, por razones de la modernidad y sus prisas, se hubiera interrumpido tan recomendable ejercicio. Es verdad que si comparamos como nos poníamos en contacto antes y ahora, hay diferencias inmediatamente evidentes, estamos cada vez más cercanos al contacto virtual, rápido, expedito, sin pausas, seguro y esterilizado, pero al mismo tiempo impersonal y remoto, con amplias oportunidades para el malentendido y el engaño.

También es cierto que en los tiempos antiguos, en los cuales todavía vive mucha gente en todas partes, la comunicación era difícil, por las distancias o las barreras idiomáticas o fronterizas que dejaban a los correos del zar empantanados sin esperanza por días, meses y años, hasta que el motivo del mensaje había sido olvidado hasta por el emisor.

Se ha dicho que cada uno de nosotros es una isla, básicamente separados de los demás, nuestro aislamiento se hace evidente cuando estamos lejos de nuestro ambiente habitual, de nuestras familias, amigos y alrededores... Magna civitas magna solitudo, la soledad que experimenta un solitario en ciudad grande y ajena. Es entonces cuando se hace patente que las características insulares se nos pueden pasar sólo si aprendemos a tender puentes hacia otras personas y dejar que otros nos acerquen los suyos, es la otra manera de describir a la comunicación, como la capacidad de establecer vínculos con los demás. 

Los vínculos, como los puentes, no aparecen por generación espontánea, no surgen ni se mantienen si no son cuidados. La amistad, su expresión más elaborada, no sobrevive la falta de cultivo.


PROCOPIO


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