Al rescate de las ideas imposibles

Fecha Publicación: 3/3/2017

Empezando por Mecenas, el patrocinador de artistas por antonomasia, en la exclusiva lista de gente que ayuda a los demás están Luodovico el Moro, César Borgia y muchos otros, a pesar de sus otros perfiles, por lo menos dudosos, por no decir asesinos y corruptos a niveles asombrosos hasta para los estándares del renacimiento. 

Insigne representante de esta categoría de personas es Rodolfo ll de Habsburgo soberano de Sacro Imperio Romano Germánico, rey de Bohemia y Hungría y Archiduque de Austria, yerno de Carlos V. Nacido en Viena 1552, pasó su adolescencia en el peor sitio para ser adolescente, en la corte de su tío Felipe ll, si tuvo atisbos de jolgorio los tuvo que olvidar en la sombría corte española. A los 24 años en 1576 asume el poder. En su palacio de Praga recibe a sabios, adivinos, alquimistas, artistas. Tycho Brahe, elabora, con su auspicio, las Tablas rodolfinas con el movimiento de los astros, Guiseppe Arcimboldo, lo pinta con la cara compuesta por frutas y verduras, junto con otros desatados en esta auténtica corte de milagros Sin embargo y a lo mejor por eso mismo, entra en un profundo estado depresivo en el año 1598.

Su hermanito Matías, toma el poder en 1606, poniendo fin a los despilfarros de este rey, tildado a estas alturas de loco de atar, en efecto es recluido y así muere, en 1612. Hay testimonios de alegría popular por ese oportuno cambio de gobernante y harto menos entusiasmo de los investigadores, científicos, artista y otros entusiastas innovadores, que con Rodolfo tenían asegurado los recursos para mantener el alma pegada al cuerpo.

Menos mal que hay todavía locos que son capaces de apostar por ideas, algunas peregrinas, otras increíbles, que a veces logran cambiar al mundo.


PROCOPIO


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