La subvalorada importancia de los humedales

Fecha Publicación: 2/3/2017

Una de las polémicas que hubo en su tiempo para mudar a la ciudad de Concepción- barrida por terremotos y maremotos en su emplazamiento original en el siglo XVIII- al valle de la Mocha, fue la cantidad de lagunas, pantanos y humedad de los terrenos. Sin embargo, su desecación permitió el renacimiento de la vieja ciudad en sitio nuevo, Concepción, la de las siete lagunas, dos ríos y un número no determinado de humedales.

De ese acuático patrimonio se han restado dos lagunas, desaparecidas por abuso y un número tampoco determinado de humedales, solo que ahora la pérdida de estos últimos ha sido señalada, con toda justicia, como un considerable daño ambiental. De esa manera, desde febrero de 1977 se conmemora un día para señalar el la importancia de los humedales. Un homenaje acordado por los países firmantes del Convenio Ramsar de la Unesco para la protección de estos valiosos ecosistemas. 

En diversas instancias, en este mismo medio, se ha llamado la atención sobre el uso inescrupuloso de estos lugares; rellenos, aplanados, dejados a tabla rasa, con propósitos inmobiliarios, mineros o agrícolas. Diversas iniciativas particulares y asociaciones varias, han expresado su alarma e impotencia al ver cómo este recurso es pasado a llevar sin tomar conciencia de su importancia, el papel que desempeñan estas superficies cubiertas de agua, artificial o natural, estancada, permanente, que incluye los lagos, lagunas, ríos, pantanos, acuíferos o planicies, según su definición.

El aludido convenio Ramsar es un tratado intergubernamental de cooperación para la conservación y uso sostenible de las zonas húmedas de todo el mundo que tiene como principal objetivo "Crear y mantener una red internacional de humedales que revistan importancia para la conservación de la diversidad biológica mundial y para el sustento de la vida humana a través del mantenimiento de los componentes, procesos y beneficios de sus ecosistemas".

Recordar para qué sirven los humedales parece oportuno, para basar en esa evidencia las iniciativas encaminadas a protegerlos, no existe cabal conciencia que sirven para atrapar carbono, uno de los gases responsables del efecto invernadero, que proveen agua dulce y alimentan los acuíferos subterráneos, que constituyen importantes fuentes hídricas, ricos en biodiversidad- el hábitat de más del 40% de las especies a nivel mundial- , su rol como reservorios de grandes volúmenes de agua, reduciendo así las crecidas en el periodo de lluvias y favoreciendo su almacenamiento en épocas secas. 

Nuestro país se sumó a la convención en 1981 y cuenta con trece sitios Ramsar designados como Humedales de Importancia Internacional, que abarcan una superficie de 361,761 hectáreas, sin embargo, no existe una real preocupación por la conservación de estos ecosistemas. Entre estos se encuentra el estuario de Lenga, vital por su presencia de flora y fauna, además de ser un sitio de nidificación y alimentación de aves migratorias, considerado por esta razón como un sitio IBA (Important Bird Área) por Bird Life International.

Acostumbrados a pensar que la lluvia termina por solucionar todo, fácilmente se puede olvidar que el cuidado de este recurso es indispensable, que el ambiente sería irreversiblemente dañado en su ausencia y que cada uno de nosotros tiene algo que hacer al respecto, no solo la autoridad de turno.


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