Preocupante reducción de caudales de agua en los ríos del país

Fecha Publicación: 22/2/2017

El informe describe la precariedad de los caudales de los ríos de Chile como en condición crítica, alude a dos casos emblemáticos: el volumen del río Huasco, ubicado en Atacama, que disminuyó un 84% en 33 años y el río Elqui, en Coquimbo, que se redujo en un 73% en igual periodo.
 

Es posible, aunque no recomendable, ser desaprensivo, dejar de aquilatar la realidad en todo su potencial, optando por ver y darse por enterado solo de aquello que no resulta amenazante, o que signifique compromiso. Un número apreciable de personas opta por estar desinformado, en la falaz idea que al no saber, no deben nada, son inocentes de lo que ocurra, el célebre; no tenía idea, la primera línea introductoria de las explicaciones tardías.

Sin embargo, debe ser una reflexión bastante común, al pasar sobre un puente, que en muchos casos no parece justificado el total de su extensión, ya que es mucho puente para tan paupérrimo curso de agua. El pensamiento superficial, sin más hondura, es que con la llegada del invierno y las lluvias y todas esas cosas lamentables que trae esa estación, el agua volverá, como siempre y así sucesivamente, hasta el fin de los tiempos.

Al paso de esa tranquilizadora teoría ha surgido el informe hecho por la Dirección General de Aguas, del Ministerio de Obras Públicas, el cual revela el precario escenario de los caudales de ríos del país. No por observaciones antojadizas presenciales, sino al examinar la variación histórica de las precipitaciones y la escasez del recurso hídrico como tendencia en aumento. 

Es cierto que la sequía no afecta de igual manera a todo el territorio, en los últimos años ha cambiado la realidad de la zona central del país, con mayor impacto en la Región de Coquimbo. Las consecuencias son graves, con poca cobertura, diferente sería si ocurriera en la periferia cercana de la capital, la escasez hídrica, un factor sumado a la emergencia agrícola han motivado la migración de algunos de los habitantes de la Región a otras localidades, con la esperanza de encontrar escenarios más favorables.

El informe en cuestión describe la precariedad de los caudales de los ríos de Chile como en condición crítica, alude a dos casos emblemáticos: el volumen del río Huasco, ubicado en Atacama, que disminuyó un 84% en 33 años y el río Elqui, en Coquimbo, que se redujo en un 73% en igual periodo.

Las consecuencias de menos agua son de diverso nivel de evidencia, la más inmediata es la falta de ese elemento para el consumo humano y la agricultura, pero al seguir estudiando su impacto, empieza a aparecer otra larga serie de alteraciones desfavorables, desde energía a productividad industrial, desde cambios ambientales a consecuencias para la salud. Ninguno de estos factores de poco significado, partiendo de la base elemental que las civilizaciones nacieron y se mantuvieron al borde de los ríos.

La escasez del recurso se relaciona con el cambio climático que afecta a una extensa superficie del país, puede ser una explicación, pero perfectamente inútil si no hay un plan de contingencia y posiblemente un cambio cultural para tiempos complicados de escasez de agua. Los ciclos del planeta no están a escala humana, generaciones pueden pasar antes que el planeta muestre otro de los ciclos por los cuales ha pasado en miles de millones de años.

Si de pronto todo se corrige, no es problema, pero igualmente hay que considerar que somos muchos más, sin tendencia a disminuir, para igual o menor recurso hídrico del planeta, Hay cambios imperiosos, en el uso razonable, en una nueva forma de regadío, en cualquier caso no se trata de informes de coyuntura, sino de permanente estado de vigilancia.


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