Trascender más allá de la inmediatez

Fecha Publicación: 12/2/2017

Considerado por muchos como un dictador tiránico cuyas guerras causaron millones de muertes, así como uno de los personajes más megalómano de todos los tiempos, lo cierto es que Napoleón Bonaparte fue mucho más que eso; un brillante militar que mostró una capacidad única en el campo de batalla, lo que le permitió ascender de forma meteórica hasta convertirse en primer cónsul y emperador francés.

Nacido en Córcega como Nabolione Buonaparte, supo desde siempre que quería trascender más allá de la muerte. Para ello, utilizó su innegable talento en el arte militar, al punto que para sus admiradores fue el hombre que fijó las grandes conquistas de la Revolución Francesa.

Un estratega, cuyos métodos revolucionaron el ámbito militar y sentaron las bases de la guerra moderna.

Consciente de ello, Napoleón escribió sus memorias como quien libra su última batalla, donde estaba en juego el recuerdo que habría de quedar para la posteridad de su legado.

Hasta Santa Elena, la triste isla donde se hallaba confinado tras su derrota en Waterloo, llegaban las difamatorias noticias que publicaban de él los periódicos y gecetillas de Londres.

Napoleón trataba de conservar la calma, siguiendo la máxima de Epicteto: "Si se dice mal de ti con fundamento, corrígete; si no, échate a reír". 

Estaba convencido que pese a los esfuerzos por deshonrarlo, la verdad triunfaría y la historia acabaría por hacer justicia a su obra. "Yo levanté poblaciones, fertilicé lagunas, reedifiqué ciudades y establecí manufacturas; yo reuní los dos mares, abrí varios caminos y erigí monumentos".

Trascender por sobre la mezquina inmediatez, una reflexión que la clase política podría hacer en este tiempo de descrédito.


ALARICO


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