Tentaciones irresistibles para débiles universales

Fecha Publicación: 30/1/2017

Hay alimentos que se destacan claramente sobre sus pares en eso de establecer vínculos profundos con sus entusiastas consumidores., parrilladas y colesterol, arterias averiadas y accidentes vasculares. Ensaladas, como su nombre lo indica, con bastante cloruro de sodio, como alteran el trabajo renal y aumentan la presión sanguínea, cambio por lo general insatisfactorio. Lípidos en cantidades considerables, escondidos en vehículos de falsa apariencia de inocuidad, listos para depositarse generosamente en diversos sitios de nuestra sufrida anatomía. En fin, ya sabemos que en esto de comer hay peligros ocultos por todos lados, y más nos valiera ser perfectamente inocentes.

Sin embargo, hay un elemento inevitable que cruza transversalmente todas las sociedades, por encima de género, raza y confesión religiosa, se trata de uno de los mejores regalos que el nuevo mundo le hiciera al viejo; el inefable e irresistible chocolate.

El origen de esta tentación para la mayoría, está en México. Lo que encontró Cortés, además de una feroz resistencia y oro en cantidades astronómicas, fue una sociedad de adoradores del chocolate, el cual era mezclado con una gran cantidad de condimentos, como pimienta, vainilla y especias. Se consumía en estado sólido o líquido, caliente o frío, espeso, en tazas de oro. Total era un privilegio de las clases dominantes, nobles y soldados, estos últimos a lo mejor innobles, pero con los garrotes más grandes, lo cual es casi lo mismo.

La ciencia les ha dado razón, el chocolate tiene receptores cerebrales para calmar la angustia, para ver el mundo más color de rosa. Lamentablemente, también engorda. Sin embargo, algo hay que hacer para estar contentos en este valle de lágrimas. 


PROCOPIO


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