La contaminación de las redes sociales

Fecha Publicación: 28/1/2017

El uso malicioso e irresponsable de las redes sociales, un vínculo que en su momento pudo haber servido solamente para comunicar a las personas, en la actualidad se está utilizando precisamente en sentido contrario; para desinformarlas, para inducirlas y manipularlas.


Se han vivido días trágicos, posiblemente más profundamente lamentables que lo que a primera vista parece, la pérdida de vidas humanas, siempre valiosas, pero en este caso, más lamentables, por tratarse algunas de servidores públicos. Carabineros, que agregan nombres a su larga lista de mártires y los bomberos, otro a su triste y honrosa lista. Familias que han perdido sus casas y sus fuentes de trabajo, el fruto de vidas enteras de trabajo, sin otros recursos.

Se vive un episodio dantesco en extensas zonas del territorio nacional, de suficiente magnitud para haber dado vuelta al planeta. Mientras eso ocurre, como siempre, la población chilena muestra su potencial ambivalencia, la mayoritaria, aquella que con sensibilidad y rapidez se moviliza para ayudar, organiza centros de acopio para ir en ayuda de los que resultan damnificados, cadenas de solidaridad en grupos de empleados o trabajadores con igual propósito.

La otra cara, afortunadamente minoritaria, está formada por aquellos que contribuyen a hacer más hondo el dolor o el miedo, directamente, responsables individuales o colectivos de incendios, mediante una iniciativa deliberada, o indirectamente, esparciendo rumores alarmantes, para aterrar a los que apenas han logrado mantener la calma ante el peligro cierto o el riesgo potencial; despreciable gente.

Hubo largas cadenas de automóviles que se extendían por algunas cuadras esperando llenar sus estanques en los servicentros de combustible, sin reparar en atascos del tránsito vehicular por esa causa. Por otra parte grupos de personas llenaban carros de mercadería en los supermercados, agua y alimentos en cantidades desproporcionadas a las necesidades cotidianas. Ambos fenómenos con un mismo origen, el uso malicioso, mal intencionado e irresponsable de las redes sociales, un vínculo que en su momento pudo haber servido solamente para comunicar a las personas, pero que en la actualidad se está utilizando precisamente en sentido contrario; para desinformarlas, para inducirlas y manipularlas.

El riesgo de esta contaminación de las redes sociales tiene impactos altamente significativos, utilizando este medio se instalan procesos perversos en la información, se instaura como un recurso poderoso y nocivo; la postverdad, aquella propuesta que aun siendo falsa o improbable es recepcionada como verdadera, por el deseo que las cosas sean de ese modo, porque el sueño es mejor que la realidad.

Mucho de aquello operó en la última elección presidencial estadounidense, mensajes probadamente falsos, que continuaron vigentes porque la gente los prefirió a la información verdadera y validada que certificaba la mentira de su contenido, es una poderosa herramienta para el populismo y la demagogia.

Las redes sociales, que indiscriminadamente transportan mensajes falaces, citando fuentes ficticias o ambiguas, deben ser examinadas con mayor cuidado, por difícil que sea detectar la mano anónima, cobarde o intencionada que usa las redes para confundir y engañar, hay que evitar, por lo menos, hacerse parte, replicando desechos pseudo informativos y buscar las fuentes creíbles, aquellas que informan responsablemente, las que no ocultan la información y se hacen responsables de sus contenidos, aunque eso signifique tener que leer más, El precio de decidir con base falsa es demasiado alto. 

 




 


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