Aristas inatendidas de la Reforma Educacional

Fecha Publicación: 2/10/2015

Que la Reforma de la educación tiene muchos, sino demasiados matices, no hay duda alguna, es inexplicable que técnicos calificados, expertos de primera línea, que se supone participaron en la elaboración del proyecto en cuestión, no hayan calculado estas dificultades y que se hayan visto obligados a resolverlas en la medida que se fueron descubriendo, no por propio análisis, sino porque diferentes colectivos, a lo mejor no tan calificados, pero en terreno, se los fueron haciendo evidentes.

La identificación de problemas objetivos e innegables, ha obligado a reconsiderar las velocidades y la cobertura, se está todavía en eso. Por lo pronto, el problema ha tenido que ser segmentado en porciones digeribles, realizar un esfuerzo de bienvenida modestia, para dar razón a las sugerencias bien intencionadas de muchos que están de acuerdo con la necesidad de darle a la educación un giro de muchos grados y por eso mismo solicitan seriedad y prudencia.

En medio de un diálogo ebullente, muchos aspectos importantes han quedado un tanto en penumbras, dos particularmente; la calidad, que de algún modo misterioso se supone que ocurrirá vis a tergo por lo que ya se ha propuesto, como una consecuencia inevitable de la Carrera Docente, el aumento de remuneraciones o las mejoras en infraestructura. Una conclusión que tiene una muy endeble evidencia.

Se puede utilizar ejemplos próximos y contemporáneos para calificar como insuficientes las medidas que se están proponiendo para garantizar calidad, ya que existen establecimientos a los cuales no les falta nada, con sus profesores, como debe ser, con las rentas que están muchas veces por sobre la media del mercado y, sin embargo, hay aspectos de la educación que continúan en condición insatisfactoria.

Un tema puede ser la disciplina, el comportamiento de los niños y jóvenes en las salas de clases, con abuso a los más débiles, con mofa o agresión a los profesores, inhibidos para poner las cosas en su lugar, porque se pueden transformar, con sorprendente facilidad, de víctimas en victimarios y, en consecuencia, desvinculados del establecimiento.

Otro aspecto aparece en el último informe de la Superintendencia de Educación Escolar, los niños con déficit atencional son los más afectados por discriminación y acoso en el sistema escolar. En efecto, el 51 por ciento del total de las 1.456 denuncias por discriminación recibidas entre los años 2013 y 2014, fue relativo a esa situación. En la Educación Básica son los niños quienes sufren más discriminación, 65,2 por ciento, que las niñas, proporciones que se invierten en la Educación Media.

Hay otras causas que resultan en deterioro de las relaciones interpersonales de estudiante y han sido dimensionadas en el estudio en cuestión; se segrega por discapacidad física, intelectual, o ambas (18 por ciento), por la apariencia personal (10 por ciento), hasta por problemas de salud (ocho por ciento).

Abundan las denuncias por las prácticas de discriminación y acoso hacia estudiantes, la cancelación de la matrícula, la expulsión de la sala de clases, la falta de apoyo en los colegios y el rechazo de las postulaciones a los procesos de admisión escolar. En un clásico comentario para bajar el perfil de esta situación se aduce que los problemas no han aumentado, sino que han ganado en visibilidad. El hecho concreto es que las cosas están así y la Reforma Educacional tiene que hacerse cargo, no importa lo oculta que estén por otros asuntos de aparente mayor impacto mediático.


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