Candidaturas con privilegios eleccionarios inaceptables

Fecha Publicación: 21/1/2017

Para que las cosas funcionen como es debido, ante la fragilidad humana y aprovechando por lo mismo esa reconocida condición, hay que ofrecer estímulos, aceitar los elementos que friccionan para una mejor y más rápida marcha, propuesta válida a la hora de las legislaciones, que pueden ser más o menos expeditivas dependiendo de los daños o beneficios que se deriven para los propios legisladores, ejemplo a observar; la elección de intendentes.

Lo que la ciudadanía tenía entendido, por muchos precedentes probadamente útiles y convenientes, para postular a determinados cargos, había que renunciar a otros que podían de alguna manera intervenir en la voluntad popular o en la, se supone, igualdad de trato de cada uno de los candidatos, la muy conveniente cancha pareja.

Para lograr fácil tramitación, ante el interés potencial de algunos de los parlamentarios por el flamante cargo de intendente, a pesar que este no tiene definidas sus competencias, el Gobierno decidió emplear la metodología antes aludida, facilitar los trámites y eliminar riesgos, de esa manera los parlamentarios podrían ser candidatos a una jefatura regional sin tener que dejar su escaño en el Congreso, ni su sueldo, tal como ocurre cuando quieren embarcarse en una contienda presidencial, jugar a la segura, sin rubor alguno, a pesar de los conflictos que se podrían generar por las ventajas evidentes de esa situación frente a sus eventuales competidores, y además, poder seguir con su rol de legislador en caso de perder la elección de intendentes.

Como era de presumir, esta propuesta generó un fuerte rechazo, se evaluó entonces una segunda fórmula, que consistía en otorgar un permiso constitucional para que diputados y senadores pudieran cesar sus funciones en el Congreso tres meses antes de los comicios, sin goce de sueldo ni viáticos, esta posibilidad no logró convencer a los senadores ni a los propios presidentes de los partidos de la Nueva Mayoría.

Hay un inquietante analogía con la tenencia del sartén por el mango, se ha observado la insistencia de buscar una fórmula adecuada, con el argumento de la transición, que se supone es una razón suficiente para actuar de modo diferente. Lo que está implícito es una suerte de amenaza, de no llegar a acuerdo, la Ley Orgánica Constitucional que contendrá las inhabilidades y puesta en marcha de la elección de intendentes -que aún no es presentada por La Moneda- corre riesgo de no ser aprobada.

El Ejecutivo ha presentado un camino intermedio, que podría cumplir el doble objetivo de viabilizar la aprobación de la ley con el actual Congreso y establecer una inhabilidad permanente a contar de la elección de gobernadores regionales en 2021, si esto se aprueba sería posible proceder a elecciones de intendentes en el año en curso, de esa manera, los parlamentarios podrían competir por única vez en el primer proceso eleccionario, sin necesidad de pedir un permiso constitucional ni renunciar al cargo.

Algunos parlamentarios parecen no aprender, no han terminado de darse cuenta que estas maniobras desconciertan e irritan a una ciudadanía cansada de verlos inmersos en sus propios arreglos, en cálculos y retórica justificativa, por una vez se debería intentar jugar con las mismas cartas de los demás, sin privilegios, mostrar consecuencia con su voluntad de mejorar la calidad de la política y recuperar la confianza y el respeto de sus electores.


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