El todavía presente pasado remoto

Fecha Publicación: 21/1/2017

Durante el reinado de Trajano escribe Decimo Junio Juvenal, un poeta satírico nacido el año 60. Sus Sátiras son una fuente vital para el estudio de la antigua Roma, su forma de expresión cómica, hiperbólica, hace, como mínimo, evidente su profunda desilusión al observar el estado de la mora y las costumbres, o valores si se quiere, una denuncia de la decadencia y la corrupción que imperaban en la sociedad romana del siglo I.

A primera vista, las Sátiras pueden leerse como una crítica brutal a Roma, sus descripciones resultan ser un excelente antídoto contra el exceso de optimismo, pero al mismo tiempo, por lo elegante de su construcción, un bienvenido respiro frente a las contemporáneas críticas sociales del humorista de turno, haciendo uso y abuso de lenguaje grosero, de rápida apelación a la así mal llamada picardía nacional. 

Los dichos de Juvenal destilan amargura por un pasado perdido, "antes- lamenta- nos protegíamos mutuamente con las mismas torres, nos asegurábamos con puertas de una sola llave… pero ahora es mayor la concordia entre las serpientes". 

De igual modo en individuos aduladores a la sombra de los poderosos: "dichoso aquel- anota con ironía y desprecio- que siempre, durante todo el día y toda la noche, puede componer su expresión según el rostro ajeno". Advierte: "nadie se hizo perverso súbitamente". Su conclusión resulta bastante definitiva: "nada peor habrá que la posteridad añada a nuestras costumbres".

No debe haber sido un personaje muy dicharachero, tal vez le hizo falta un poco de cariño cuando chico. Sería un consuelo para él saber que la posteridad sí ha podido añadir más de algo a las costumbres del imperio desaparecido, nosotros los romanos de Sudamérica.


PROCOPIO


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