Derribando mitos en torno a Reforma Laboral

Fecha Publicación: 1/10/2015

No hay que olvidar que el pensamiento del hombre no se ha detenido por el mero hecho de la desaparición de generaciones completas, las ideas permanecen por allí, a veces olvidadas y otras vueltas a resucitar ante la profunda validez de lo que alguna vez estuvo en la mente de un semejante, uno de ellos, no tan lejano, Ortega y Gasset, filósofo y periodista español, para referirse a las trampas de la eventual certeza, declara: "Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión".

En el marco de su intervención en el seminario "Reforma Laboral: Balance y Perspectiva", organizado por la Fundación Chile21, la ministra del Trabajo y Previsión Social, Ximena Rincón, consideró que la resistencia a la Reforma Laboral se basa en un conjunto de mitos, es decir, sólo creencias de una comunidad, que los considera historias verdaderas, siendo falsas.

Hizo un listado abreviado de estos mitos e inmediatamente su contraparte: la verdad. En lo que corresponde al proyecto de ley que moderniza el sistema de relaciones laborales, señala que el proyecto apunta a mejorar la distribución del ingreso y que cuando los trabajadores tienen mayor poder adquisitivo, las economías se desarrollan, al aumentar el consumo en salud, en bienes y servicios, en educación, posiblemente nadie intentaría con éxito refutar esa secuencia lógica, de tal modo que su desafío "a cualquiera a sostener lo contrario", puede que no tenga contendores de primera línea.

Sin embargo, según los planteamientos de la ministra de la cartera del Trabajo, en los países que han alcanzado un alto grado de sindicalización, las diferencias en las remuneraciones entre los sueldos más altos y los más bajos tienden a disminuir, ya que por acción de los sindicatos se produce un reparto más justo del ingreso del país. Procede a citar a la Encuesta Laboral, Encla 2011, donde un 69,3% de los empleadores en empresas con sindicato creen que estos facilitan las relaciones laborales, argumento que posiblemente tendría mayor validez si no estuviera a cuatro años de distancia, cuando las opiniones podrían haber sido distintas y el hecho que en Chile la sindicalización no puede describirse como de alto nivel.

Por otra parte, las evidencias recientes señalan que los sindicatos más poderosos, con mayor capacidad de utilizar herramientas de presión, como recientemente los trabajadores del Banco del Estado, o Codelco, con los casi tradicionales fines de conflicto por cifras millonarias, tienen mucho que ganar, en comparación desfavorable a sindicatos pequeños, de entornos de poco impacto estratégico, cuya capacidad de negociación es definitivamente más débil.

Por la robustez de las convicciones resulta limitada la visión de los entes mitológicos, no se ha entendido el justo temor a huelgas sin contrapeso razonable, que podrían quebrar a pequeñas empresas, o a empresas privadas, al tener como referentes empresas del Estado, que pueden soportar cualquier cosa al contar con el siempre disponible respaldo el erario nacional, al costo de postergar otras necesidades, posiblemente de mayor urgencia. Ese es el punto que más ha preocupado a los empresarios, lo que más genera dudas. Tener dudas en el mundo de la economía no es una situación de buenos augurios. 


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