Las dos caras de los efectos de la marihuana

Fecha Publicación: 19/1/2017

Para desviar atención de los riesgos, lo políticamente correcto es presentarse como adalides del bienestar de los pueblos, enfatizando los poderes terapéuticos de la cannabis, sin mencionar otros aspectos negativos.

 

Nuevamente, pero con relativa tibia indignación, algunos medios, a falta de reacción oficial - muy cauta en estos asuntos-, han denunciado que los productos que se encuentran a la venta, conteniendo marihuana, tienen límite solo en la capacidad de imaginarlos. Si se observa la generosa distribución de esta droga en todos los formatos posibles, sí podría pensar en el hallazgo definitivo de la panacea, la piedra filosofal para los males del hombre.

Salvo alusiones a la libertad de los adultos chilenos para hacer lo que les plazca con sus vidas, no se ha observado ninguna declaración oficial desde el Ministerio de Salud, advirtiendo de los matices de esta forma de consumo. No ha expresado una política formal con respecto al consumo por los escolares en porcentajes alarmantes, no hay instructivos ni reglamentos para proceder en los colegios, salvo la voluntad de la dirección de las instituciones.

Para desviar la atención sobre los riesgos, lo políticamente correcto es presentarse como adalides del bienestar de los pueblos, enfatizando los poderes terapéuticos de la cannabis, sin mencionar otros aspectos negativos y evitando, en la medida de lo posible, las áreas raras, aquellas de las dudas y las incertidumbres.

No ocurre lo mismo en el primer mundo. El problema es visto desde todos los ángulos, como corresponde a una decisión que puede afectar, de un modo u otro, a grandes colectivos de la sociedad. A título de ejemplo, la marihuana alivia los dolores físicos y ayuda a dormir, pero también puede incrementar el riesgo de sufrir esquizofrenia. Es lo que establece un estudio de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE.UU que, al revisar todos los estudios desde 1999, destaca que no hay evidencia conclusiva que sirva para tratar el cáncer, la inflamación intestinal, la epilepsia, o el mal de Parkinson. 

De igual manera, se comprueba que la marihuana alivia el dolor crónico y las náuseas que acompañan a la quimioterapia. Si bien es cierto alivia malestares físicos y los espasmos o calambres musculares de la esclerosis múltiple y ayuda a dormir, también puede aumentar riesgo de sufrir trastornos de ansiedad social y, en menor medida, depresión en distintos niveles. Aspectos aun así menos importantes que los profundos efectos negativos para el desarrollo cerebral y su funcionamiento en consumidores infantojuveniles.

Es relevante señalar que la evidencia indica también que las personas que consumen más cannabis son más propensas a ser adictas y que cuanto más jóvenes comienzan, más probabilidades tienen de abusar de esta droga. Asimismo, bibliografía científica también sugiere que sus usuarios intensivos son más propensos a reportar pensamientos suicidas que los no consumidores, un aspecto muy relevante en la adolescencia. En otro ámbito, si bien es cierto no existe un vínculo entre fumar marihuana y los cánceres típicamente asociados con el tabaco, fumar marihuana en forma regular se asocia con la bronquitis crónica y otras alteraciones menores del aparato respiratorio.

Cuando el tema de la despenalización entre nuevamente a discusión en el Parlamento, es de esperar que se escuchen otras voces además de las órdenes de partido y de las calculadoras electorales. 


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