Requisitos para una larga vida sana

Fecha Publicación: 16/1/2017

Este año, habrá en todo el planeta más personas mayores de 65 años que menores de cinco años, con base en parecidos cálculos y sus respectivos pocos márgenes de error, en 2050, una de cada cinco personas tendrá 60 años o más.

 

La presencia, cada vez más evidente, de personas de edad avanzada haciendo pleno uso de sus facultades, ha dejado de ser una imagen esperable en un futuro lejano. Más aún, ha dejado de ser una probabilidad para transformarse en una realidad que, aunque esperada, sorprende a la sociedad con la tarea incompleta. El hecho escueto es que a fines de este año, habrá en todo el planeta más personas mayores de 65 años que menores de cinco años, con base en parecidos cálculos y sus respectivos pocos márgenes de error, en 2050 una de cada cinco personas tendrá 60 años o más.

Esta realidad está particularmente presente en Chile, planteando un desafío ante el aumento en la esperanza de vida, que ha llegado a los 80,5 años. No se trata de sobrevivir, se trata de lograr que esos años estén acompañados de vida activa y sana. En diciembre del año pasado se llevó a cabo un workshop internacional organizado por el Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo, una entidad que reúne científicos de investigación básica y clínica, de los campos de la neurociencia, biología molecular y genética, con el objetivo de diseñar intervenciones que retarden el envejecimiento y contrarresten las enfermedades relacionadas con la edad.

Hay en esta instancia un matiz, levemente diferente, pero que constituye un cambio fundamental, en las descripción de los organizadores; "Hasta hace poco, como sociedad estábamos enfocados en tratar las enfermedades asociadas al envejecimiento…., lo que estamos tratando de hacer es intervenir este proceso natural para reducir sus patologías asociadas y así aumentar la ventana de vida saludable".

Se sale al paso, según la intencionalidad de este centro, a dos problemas de enorme significado social; por un lado, se trata de añadir calidad de vida al mero aumento de expectativa en cuanto a su duración y, por otro, al disminuir las patologías, reducir notablemente la carga sanitaria del país y el costo considerable, económico y de personal altamente calificado, de los tratamientos de las enfermedades en este grupo etario.

Para empezar, se enfatiza el valor de la evidencia que señala los cuatro factores que tienen mayor impacto para un envejecimiento saludable y "que se pueden empezar a practicar de inmediato": Ejercicio regular, no importa de qué tipo, pero que sea sostenido en el tiempo. Alimentación saludable. Control del estrés y Sueño de calidad.

Si bien es cierto estos principios se utilizan en clínicas o centros especializados, disponibles en todas partes del mundo, como una nueva forma de industria para la salud, que pueden incluir otras intervenciones o terapias, no todas adecuadamente ciertas, de elevado costo, hasta llegar a ser más que lugares para recuperar salud, clínicas para mejoramiento estético, pueden también ser empleados individualmente por los interesados, provistos que tengan la necesaria voluntad y constancia.

Si hay algo que ahora esté perfectamente claro, es que en gran medida el estado de salud de las personas depende de su propia responsabilidad y actitud, tanto física como mental, dar una nueva mirada a los cuatro factores recién enumerados y reflexionar en qué momento y de qué manera se puede cambiar las rutinas que cada uno de nosotros tiene establecida como modo de vida. El resultado puede ser vida más sana y más larga, o sencillamente mejor vida, no se pierde por lado alguno.

 


 


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