Azar o mérito en la estructura educacional chilena

Fecha Publicación: 15/1/2017

Personeros altamente representativos de la línea gubernamental han sido particularmente desafortunados en la elección de analogías, no solo erraron en la elección de la imagen, sino que además, a poco andar, se mostraron más bien como lapsus, un acto fallido, es decir, aquel que expresa algo diferente o contrario a aquello que se quería expresar intencionalmente.

Difícilmente, se puede ignorar la diferencia de sentido si se anuncia el empleo de arados, rastrillos o retroexcavadoras, particularmente esta última, un auténtico lapsus que mostró, anticipadamente, la intención de cambiar desde los cimientos una estructura por otra, de este mundo imperfecto a una utopía intachable futura, con el costo marginal de una generación sacrificada para un futuro diferente y mejor.

En el campo de la educación no hubo menciones a mejorar las oportunidades a quienes tienen de éstas pocas e insuficientes, más bien se mencionó la eliminación de los patines, el entonces ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, decidió usar una metáfora, textualmente; "lo que tenemos actualmente es en una cancha enlozada un competidor corriendo con patines de alta velocidad y otro descalzo. El descalzo es la educación pública. Entonces me dicen, ¿por qué no entrenas más y le das más comida al que va descalzo? Primero tengo que bajar al otro de los patines".

Por mucho que, en ambos casos, las retroexcavadoras y los patines, se haya intentado una reinterpretación por parte de sus proponentes, recurriendo a los archisabidos argumentos de la cita fuera de contexto o la diferente intencionalidad, la realidad ha mostrado que no fueron errores, sino revelaciones de una intención que se quería mantener en bajo perfil para no generar resistencias, como efectivamente ha ocurrido cuando se sale del plano de las metáforas y se ingresa al terreno de la legislación.

La eliminación de las ventajas de los más favorecidos para que sea menor la distancia con respecto a los que tienen menos, no es en realidad la aspiración lógica de ninguno. La idea que debería predominar en el esfuerzo educativo del país es no desmejorar los buenos colegios, o paralizarlos, sino mejorar sustantivamente los con dificultades o mal rendimiento, acrecentar las oportunidades no puede significar utilizar un puñado de colegios emblemáticos como el único medio, olvidando los restantes, porque de ser así los colegios se hacen pocos.

En otra vuelta de tuerca, para resolver este último incordio, muchos aspirantes carenciados, se ha propuesto un sorteo, dejar que el azar, un acontecimiento que no está condicionado por la relación de causa y efecto ni por la intervención humana o divina, se haga cargo.

Se trata de remplazar el mérito por una tómbola, cuya definición es una rifa, en la que los premios son objetos diversos y cuyos beneficios suelen destinarse a fines benéficos, en este caso se rifa una buena educación, independientemente de las calificaciones del postulante, un modo coherente con la propuesta original de eliminar patines con fines de igualdad.

El necesario mejoramiento de la educación de los niños de Chile no puede quedar librado a la suerte de aquellos que ingresen a los mejores colegios, ni sacando de ellos a los meritorios sin tal fortuna, se requiere mejorar el sistema educativo chileno de tal modo que todos los niños reciban una buena educación.


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