El mar, además de las playas y el verano

Fecha Publicación: 12/1/2017

Nuestro planeta tiene una superficie de 510 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales sólo 155.000 son de tierras, todo el resto: 355 millones de kilómetros cuadrados está ocupado por el mar. Sugerir que lo que suceda en el mar no tiene influencia sobre la tierra es absolutamente imposible, pensar que la influencia es marginal es igualmente irreal. La conclusión más obvia es que el mar es un determinante mayor del comportamiento del planeta en su conjunto.

En términos elementales, además de estar en el vital ciclo del agua, los mares regulan el clima, y proveen nutrientes indispensables para la vida, alimentos para muchas especies, entre ellas la nuestra, si se le daña no queda sistema alguno que no sea afectado, la más de las veces, gravemente.

El año pasado, en una visita que solo se hizo evidente para un puñado de científicos e interesados, estuvo en la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción Sylvia Earle, llamada "Her Deepness" por el New York Times, o "Living Legend" por la Biblioteca del Congreso de EE.UU, una oceanógrafa, exploradora, e investigadora de fama internacional de primera magnitud.

En la época que los astronautas del Apolo 11 aún preparaban su expedición a la Luna, en 1969, esta investigadora descendió al océano en el primer submarino moderno sin una cámara de descompresión. Con más de 60 expediciones a nivel mundial, tiene más de seis mil horas de buceo, formando a cientos de biólogos y científicos oceanográficos de muchas naciones.

En esa oportunidad hizo una declaración sorprendente; "Hemos aprendido tanto en todo este tiempo, pero… solo se conoce el 5% de los océanos", una conclusión con particular significado al ser emitida por una persona con más de 50 años dedicados a la investigación y a la promoción de iniciativas para preservar y crear conciencia sobre la importancia que tiene el océano en nuestras vidas.

Como suele ser, estas reflexiones de la experta podrían haber sido sólo interesantes, pero cuando se refiere a situaciones concretas, ocurriendo aquí mismo, en el mar de Chile, uno de sus recursos patrimoniales más importantes, es mejor dar una segunda mirada y cambiar de actitud. 

Efectivamente, la Dra. Earle había recorrido las costas chilenas en 1965 y un par de años más tarde entabló amistades duraderas con científicos de nuestro país, entre ellos el Dr. Víctor Ariel Gallardo, académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, gestor de su venida a la UdeC y uno de los organizadores de la reunión realizada en Santiago el año pasado y que contó con la presencia del Príncipe Alberto II de Mónaco y de un importante número de científicos.

Las noticias no son alentadoras, para la Región ha sido una constante, los problemas de pescadores tratando de aumentar las cuotas de pesca que se les autoriza, ante la amenaza de extinción del recurso. La situación es resumida por la experta; "la población de peces, que alguna vez pensamos que era infinita, hoy es muy difícil de recuperar… incluso los peces más pequeños, como la anchoveta, han sufrido la presión de los humanos, como predadores que tomamos sin cuidado mucho más de lo que es posible".

La economía regional tiene demandas comprensibles, pero deben ajustarse a la sustentabilidad, transferir este convencimiento a los pescadores y las empresas es un desafío inevitable.


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