Alternativas laborales al sedentarismo

Fecha Publicación: 11/1/2017

Estimular el ejercicio, conjuntamente con programas de ejercicios como parte de las funciones, ha probado ser beneficioso, no solo para la salud de los trabajadores, sino además para el clima laboral.
 

Es alentador observar personas de todas las edades interesadas en practicar ejercicios físicos, abandonar el sillón y ponerse a correr, o a practicar algún tipo de deporte, especialmente en esta época, ante la posibilidad de usar ropa liviana y tener el cuerpo más expuesto, más por motivos estéticos que por otra causa. Sin embargo, ese tipo de actitud está en la dirección correcta para corregir el sedentarismo, una de las circunstancias más amenazantes de nuestra actual cultura.

En la actualidad, este último factor mata más que el cigarrillo. Según la OMS, en el mundo y desde el año 1980 hasta el 2014 el número de enfermos de Diabetes se multiplicó por cuatro, principalmente en personas menores de 70 años, una de cada 11 personas en el mundo es diabética, existiendo, en nuestro continente una gran cantidad de personas que la padecen y no lo saben, además, por igual causa, ha aumentado la frecuencia de varias otras enfermedades, desde las cardiovasculares, pasando por obesidad, hipertensión, osteoporosis, depresión, ansiedad y ciertos tipos de cáncer. El problema es que algunas de estas enfermedades no dan señales, como la Hipertensión y la Diabetes.

Parece ser una consecuencia indeseable de la tecnología la posibilidad que, utilizándola, logremos evitar cada vez más instancias de esfuerzo físico, es perfectamente posible conseguir casi todo lo que nos hace falta, sin fatiga. Por el contrario, así como aumenta la evidencia de los efectos perjudiciales del sedentarismo, crece aquella que avala los beneficios de la actividad física periódica, por ejemplo; mejora el rendimiento académico, mayor tolerancia a la fatiga, mejora el proceso de toma de decisiones, concentración y memoria, mejor manejo del tiempo, mejora la motivación y la estabilidad emocional, fortalece el sistema inmunológico, menor incidencia de enfermedades físicas, de adicciones, mayor estabilidad emocional, autoestima, sensación de bienestar, disminución del estrés, la depresión y la agresividad.

Algunas de estas características establecen un circuito virtuoso con el desarrollo neuronal, los hallazgos recientes de la neurociencia demuestran que el ejercicio actúa mejorando y enriqueciendo las redes nerviosas, mejorando el rendimiento cerebral y los estados de ánimo. 

Por lo general, la práctica de ejercicios físicos o de deportes se encuentra en el ámbito escolar, por lo cual el cambio de políticas en relación a esta matera incide en los hábitos de niños y jóvenes, afortunadamente, aunque sea por otras razones, estas prácticas se están haciendo más frecuentes en todos las edades y últimamente empiezan a ganar espacios en el mundo laboral.

Esta última tendencia parece ser cada vez más necesaria, se ha descrito el trabajo sedentario como el asesino silencioso, iniciativas para salir al paso de esta circunstancia, como "standing desks" o escritorios de pie, que están utilizando grandes compañías, para estimular el ejercicio, conjuntamente con programas de ejercicios como parte de las funciones, ha probado ser beneficioso, no solo para la salud de los trabajadores, sino además para el clima laboral.

Hay iniciativas gubernamentales para favorecer este tipo de prácticas, pero es posible que cada colectivo busque instancias adecuadas a su propia realidad, una buena idea como propósito de nuevo año.
 


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