¿Cómo salimos de esta?

Fecha Publicación: 8/1/2017

Revuelto el presente. Incierto el futuro. Cambiaron los parámetros éticos y morales. Los partidos dan aletazos de ahogados. Los aspirantes a candidatos, codazos desesperados. De esto y más hablamos con el cientista político de la centroderecha liberal que sorprenderá a unos y otros.
 

Por Luz María Astorga P.


- Cerrado 2016, en ruta a las presidenciales, da para llorar el panorama. Montoneras de aspirantes, escasas lealtades, filudas cuchilladas entre socios y no socios… Los aún "no candidatos" en campaña 25 horas por día; otros a codazos limpio por un cupo… 

- Sí, hay mucha confusión, perplejidad y muy poco trabajo intelectual objetivo. Esto incluye un profundo malestar y disgusto con la elite política. Es como cuando uno se equivoca en una súper carretera: resulta difícil dar con la ruta correcta. Pero el pecado de origen es el gobierno de la Presidenta. 

- ¿Nos merecíamos esto?

- No. Porque lo hemos pasado mal en los últimos 50 años. Cometimos un gran error eligiendo a Salvador Allende. Luego vino una dictadura terrible. Después, una Concertación que construyó una transición modelo, pacífica, gradual, inteligente… Pero, entonces, repentinamente, aparece un gobierno (elegido con el 25% de los votos) que dice "esa Concertación es una mierda, olvidémonos de ella, hagamos algo completamente nuevo". Ese tipo de locuras transitorias producen dramas, sufrimientos y, finalmente, fracasan. La historia está llena de ejemplos. Estos actos voluntaristas, que no van dentro del proceso en marcha, son gigantomaquia sin sentido.

(En la mitología griega, gigantomaquia es el intento de derrocar a los Dioses Olímpicos). 

- ¿Eso quería Bachelet o fue la carpeta que le pusieron sobre la mesa?

- Siempre pensé que ella había sido un fenómeno de la contingencia, fundado en su simpatía, en la novedad de que fuera mujer; muchos creyeron que podría hacerlo mejor que un hombre. Yo sabía que no: no tiene capacidad. Y es muy hermética, no se refiere a ciertas cosas, por su inseguridad intelectual. Carece de sendas argumentales claras. En consecuencia, un grupete de la misma ideología (que Bachelet no confiesa), fácilmente la convenció de que podía dar un gran paso de refundación. 

- ¿Y?

- Fueron a Nueva York, donde ella vivía en un ambiente de izquierda - temperatura intelectual muy adecuada para creer cosas utópicas-, y encendieron sus viejos dioses interiores. Entonces los quiso poner al día en un contexto democrático, no con el brutalismo venezolano ni la corrupción de los Kirchner, sino ‘a la chilena’.

Y aquí estamos.

"Historia contemporánea, versión abreviada, Chile, enero 2017, de Óscar Godoy Arcaya".

Así podría titularse esta síntesis de medio siglo en cuatro párrafos.

De espaldas al Parque Forestal, con el cerro Santa Cristóbal de fondo, su autor no duda ni demora en pintar el cuadro. A él no le vienen con historias. Lo suyo es la historia política. Eso respira, de eso escribe y de eso habla. Liberal de centroderecha, ha visto suficiente como para dar trazos seguros.

Doctor en Filosofía (Universidad Complutense, España), miembro de número de la Academi a de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto Chile, profesor y ex director de Ciencia Política UC, ha dictado cátedra en la U. de Georgetown y en el Institut d’Etudes Politiques de Paris, fue embajador en Italia en el gobierno de Piñera, integra el consejo directivo del CEP, ha estado en el tema de las encuestas…

- Entre paréntesis, ¿por qué demoró tanto la encuesta-madre? Siempre el CEP la entregaba antes de Navidad.

Se ríe: 

- No puedo hablar de eso. 

- ¿En off?

- Ni así. Nada. 

Por suerte, de lo demás sí comenta.


MORAL Y NEGOCIOS

- En 2007 dijo que el gobierno (de Bachelet) "ha sido el peor de la Concertación". Que el nivel de rencillas internas en la coalición "ha aumentado enormemente y todo indica que tendrán grandes dificultades para elegir candidato único. Y, por otro lado, figuras de trayectoria –como José Miguel Insulza- están afectadas por esta situación". Que Ricardo Lagos, "sin duda fue buen Presidente, tiene una gran capacidad para resurgir y conceptualmente podría dejar fuera a la izquierda más radical". Casi todo aplica ahora ¿no?

- Sí, claro, tengo una muy buena evaluación de Lagos. 

- También afirmaba que Sebastián Piñera "debe ganarse la confianza y hacer actos muy claros por separarse de la administración de sus bienes". Estamos como en lo mismo… Declaró, además, que su capital era no haber tenido relación con la dictadura. 

- Era un capital, no creo haber dicho que el único. Le reconozco un gran talento, es muy inteligente. 

- Por sus virtudes, ¿ahora será inmune a la sensibilidad y rechazo a los vínculos espurios entre política y dinero?

- La opinión pública chilena está mucho más ilustrada acerca de qué es tener intereses incompatibles entre lo público y lo privado. Es una ciudadanía mucho más exigente… Fui uno de los grandes promotores del fideicomiso ciego y siempre le dije que tenía que meter toda su fortuna. Cuando hizo su fideicomiso –voluntariamente, antes de que existiera ley-, lo hizo a medias porque dejó afuera los capitales de inversión en el extranjero. Lo redujo a una parte menor de su fortuna. Eso es inaceptable hoy. Entonces voy a lo que dice Allamand: si quiere ser candidato tiene que ir a un fideicomiso total. En consecuencia, no tener ninguna relación con el mundo de los negocios. Trump anunció que cancelará la existencia de su fundación. Ese es el tipo de cosas que Piñera debe hacer.

- ¿Querrá?

- No sé. Supongo que en su razonamiento de verdaderamente poner por delante el bien público, como algo superior al bien privado, y volver a gobernar, tiene que hacerlo. Es un imperativo moral. Inapelable. Esas exigencias uno las cumple, más allá de si tiene o no ganas, seamos honestos con nosotros mismos. Pero ése es otro problema. 

- Si no, no habrá candidatura.

- Creo esto: la exigencia de garantías de que no tiene relaciones que podrían considerarse contradictorias con el bien público y que podrían privilegiar su bien privado, hoy es máxima. Para todo candidato. Sin distinción.

- No hay otro que tenga US$2.500 millones… 

Se ríe: 

- Claro, es un ejemplar único.


SINCERAMENTE HABLANDO…

- ¿Tiene la derecha capacidad de hacerse cargo de los problemas del país? El cuadro cambió comparado con 2010: fragmentación política, crisis económica internacional, fin de la bonanza, bajo crecimiento, hastío con los abusos de políticos y empresarios, alta abstención.

- No se pueden dar juicios absolutos. En el conjunto de posibilidades que ofrece la clase política, la derecha está mejor preparada que la Nueva Mayoría, eso es obvio. Entonces uno dice: la derecha va a gobernar bien en la medida de las posibilidades que le ofrezca la elite, no solo la derecha. Si no hay grandes cambios, y en la crisis que vivimos vemos qué mejorar, qué reformar, creo que será un buen gobierno… Pero de transición a algo más estable. 

- Y buscando muchos consensos. Un gobierno como para subir el primer peldaño desde el hoyo.

- Exacto. Porque lo que ha puesto en cuestión el radicalismo de la refundación, son los grandes acuerdos. Quiere hacer las reformas solo con mayoría; eso casi siempre fracasa. Incluir a la minoría y crear grandes consensos resulta fundamental para avanzar. 

- Lo tuvimos en el retorno a la democracia. 

- Sí. Allamand me lo atribuye en su libro, con nombre y apellido. Me da vergüenza decirlo. 

- Mirado así, Lagos también podría ser. 

- Sí, podría ser. 

- Más allá de la oferta por centroderecha, entre Lagos, Insulza y Guillier, ¿qué?

- Creo que ni Insulza ni Guillier son capaces de hacer lo que se necesita. 

- Ya. Quedamos entonces con Piñera, que tiene que resolver su relación con el dinero (y a quien Guillier ya está pisando los talones), y con Lagos que marca como un tercio de Piñera. 

Se ríe:

-Esa es la situación ahora, a diciembre. La política cambia rápidamente. Veamos qué pasa en marzo. 


PREGUNTA PARA FREI

- Ha dicho que la motivación refundacional -"oscura para la gran mayoría y muy clara para una minoría revanchista"- quiere restaurar lo que era la izquierda tradicional. 

- Es lo que está pasando afuera también. Quieren reivindicar algo que perdieron con la caída del muro de Berlín, con la caída del socialismo de la Urss… Ese terrible fracaso marca la vida de grandes hombres ilustres conocidos en el mundo y, también, de cantidad de gente defraudada. El gran proyecto de la izquierda en América Latina ha sido reencontrarse con un socialismo del Siglo 21, que alimenta la destrucción del capitalismo, de la economía de mercado. Intenta reestablecer un fuerte rol del Estado en la conducción político-social. 


- Eso va en paralelo –y avalado según algunos- con la segunda gran crisis del capitalismo. 

- Así es. Se une a una de las crisis periódicas del sistema que ha sido demasiado prolongada y profunda. Como las economías de mercado entraron en fase recesiva, paralizaron las grandes expectativas ciudadanas, que son expectativas individualistas, de promoción de su bienestar, de alto consumo. Esto produce desazón, molestia, desencanto.


- Acá empezó a notarse hacia el final de gobierno de Piñera. 

-El alcanzó a tomar la cola de la bonanza. Consiguió crear un millón de puestos de trabajo, las personas sintieron cierto bienestar… pero acompañado del desencanto de no tener una conducción política. Después llegó la crisis. Y el nuevo gobierno, al que la crisis no permitió tener los músculos necesarios para los grandes cambios, especialmente los estructurales. Los más radicales vieron que no había cómo hacer el proyecto refundacional.


- Más tarde muchos se dieron cuenta de que tampoco tenía personas idóneas para concretarlo.

- Claro. Hacer estas granes reformas requiere de una tecnocracia distinta a la vigente, aquella capaz de ser eficiente. El Gobierno carecía de los requisitos para una buena gestión. Y, más importante, cayó en uno de los mayores errores de la política: querer realizar simultánea o cuasi simultáneamente varios grandes proyectos; más allá de dos no funciona. Y aquí había cinco, con otros más en el horizonte. La gratuidad de la educación tiene como consecuencia la pretensión de gratuidad en otros sectores: previsional, salud…

- Y despierta apetitos.

- Sí, esa agenda política defraudó terriblemente a la gente. 


- En paralelo, vimos del destape del financiamiento irregular de la política. 

- Tú me hablabas de cosas premonitorias… Yo participé al comienzo del gobierno de Frei en una comisión de probidad pública, anticorrupción, presidida por Gabriel Valdés, donde participaron autoridades y académicos. Los profesores organizamos un seminario internacional, vinieron expertos de varios países. Fue espectacular. Luego hicimos todo un programa contra la corrupción que quedó inerte. Hace 20 años, Frei fue incapaz de promoverlo con fuerza y obtener resultado legislativo.


- ¿Por qué no pudo?

- Es algo que siempre pienso preguntarle y se me olvida… uno nunca quiere ser pesado… Ahora se lo podemos preguntar en tu entrevista.


EL ACTO VIL DEL EMPRESARIADO

-Volvamos a lo del financiamiento de políticos.

-Se juntan varias cosas. En el país, en general, los parámetros éticos cambiaron. El individualismo se acrecentó, la codicia se instaló de manera impensada, la gente quiere tener y tener. En ese marco se producen grandes contradicciones: que un senador o un diputado que tiene asegurado por el Estado lo suficiente como para ejercer su libertad y vivir cómodamente, sin tener negocios privados ni entrar en relación dudosa con las empresas, quiere más. Uno ve el estilo de vida al entrar a la política, probablemente con mucha generosidad, y ve cómo, lentamente, caen bajo los encantos de la plata.

-Para tener cosas y para seguir teniendo poder político.

-Sí. El apetito por el poder es incluso más fuerte que el apetito por el dinero. Adicionalmente, las campañas fueron cada vez más caras. Todo eso, en conjunción con el grave problema de la clase política en los últimos decenios: sus conductas oligárquicas, propias de una minoría que se enclaustra en sí misma, que se desconecta de las grandes mayorías y de los ciudadanos. Eso lo hace cometer errores y la enajena del afecto de la gente. Los políticos dejan de ser queridos y empiezan a ser maldecidos. 

-En paralelo vivimos el pecado de la clase empresarial: una colusión tras otra. 

-Ese es el peor de los vicios; puede deteriorar e, incluso, destruir el sistema de mercado, basado justamente en la competencia. Si la eludes –la colusión es eso- violas la ley primera del mercado. Los empresarios piden libertad de mercado, la menor regulación posible para la mejor asignación de recursos… y se coluden. ¡Caen en una contradicción enorme! Es un acto vil, moralmente despreciable. Y cuando los ciudadanos compran (y buscan precios) escuchan la risa potente del poderoso en su cara. Inaceptable. El mundo empresarial tiene que depurarse. 

-Todo esto nos ha pasado. Y queda poco para elegir nuevo Presidente.

-Estamos en una situación de incapacidad para prever el futuro político. Y una de las mayores virtudes de las sociedades sólidas es la capacidad para proyectar un futuro cierto. Aquí es incierto. Y la incertidumbre produce desconcierto, dispersión, desconfianza… Entonces no sabemos ni cuánta gente irá a votar, ¿bajará a 25% o 30%? Eso sería una crisis mayor.

 

MENSAJE A LA DC: NO SOLO CRITICAR

-Usted cree que un gobierno no debe aspirar a más de dos cambios grandes en sus cuatro años. ¿Cuáles serían los próximos?

-La clave es una reforma del sistema impositivo, para fortalecer el financiamiento de políticas sociales. Y una batería de medidas para la igualdad de oportunidades en mejor salud, mejor previsión y calidad de la educación.

 

-Carolina Goic insiste que en enero verán lo del candidato propio, mientras Andrés Zaldívar sostiene que no tienen esa posibilidad real.

-La DC está pagando el costo de las decisiones no tomadas. A fines del gobierno de Frei Montalva, dio un giro a la izquierda que destruyó su carácter de partido de centro y la transformó en un "espécimen raro" en la comunidad internacional de partidos demócratas cristianos. Y si ha pasado del 42% a los porcentajes electorales que tiene hoy es porque perdió un electorado que es o tiene una sensibilidad de centro derecha. Quizás sea hora que sincere su identidad y se integre a una amplia coalición de centro derecha, como la DC alemana.

 

 -Corrupción y mala gestión propician la anti política. Pero ¿dónde funciona bien la cosa sin partidos? 

-En una democracia representativa los ciudadanos no gobiernan directamente sino a través de sus mandatarios; eso solo se puede obtener con grandes reformas no solo de instituciones y buenas leyes sino además con un cambio en el espíritu y en la ética social. Ethos es una construcción que hace uno con un trabajo sobre sí mismo. Si los chilenos no hacemos ese ejercicio para cambiar malos hábitos o tendencias viciosas, tendremos una responsabilidad muy grande. No podemos basar nuestra crítica a la política haciendo la anti política.

Añade:

-¿Por qué somos malos vecinos?, ¿por qué desconfiamos tanto del otro, por qué no buscamos asociarnos? En otras sociedades, la multiplicidad de asociaciones es efectivamente la fuerza de la democracia. Aquí el asunto 

Es muy simple: hay que restaurar la política, construir la polis


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