Alarmante aumento de consumo escolar de marihuana

Fecha Publicación: 28/12/2016

Muy en contra de la idea indirectamente propulsada por algunos parlamentarios desaprensivos, las noticias sobre el consumo de marihuana distan de ser tranquilizadoras. Asociarlo a la libertad, el progresismo y los derechos individuales, es un error peligroso. No se trata de eventuales usos terapéuticos, ya que sería poner este asunto fuera de contexto, se trata de efectos sobre la salud, sobre todo de niños o adolescentes, ese el foco del problema, no otro, ni político, ni religioso, o ideológico.

Así entendido, es comprensible, aunque inexplicablemente tardía, la reacción alarmada de políticos, autoridades de la salud y fundaciones, al conocer las cifras del último Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar que detectó que el consumo de esta sustancia en escolares llegó a nivel record, elevándose a un 34,2%. 

El director subrogante del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), declaró a los medios que del total de 54 mil estudiantes encuestados, entre 8° básico a 4° medio de colegios municipales, subvencionados y particulares -en 121 comunas del país-18 mil admitieron haber consumido esta sustancia al menos una vez durante 2015, con el preocupante indicador que una de las mayores alzas se detecta en los alumnos de menor edad; el consumo de esta droga en 8° básico pasó de 15,7% en 2013 a 18,9 el año recién pasado.

Las autoridades de Salud Pública han señalado la importancia de la revisión de la Ley 20.000, sancionando el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas porque "desmitifica ciertas sustancias, como que la marihuana tenga un efecto medicinal… si bien puede tener algunos componentes que producen efectos que podríamos calificar de favorables, cuando es consumida como droga tiene efectos negativos que sobrepasan largamente los beneficiosos".

Para algunos especialistas estos resultados son "horrorosos", para muchos expertos, además de las consecuencias severas para el funcionamiento del cerebro, e incluso para su desarrollo, uno de los problemas inquietantes es la adicción. Se estima que si el consumidor es adulto al comenzar a consumir marihuana, la posibilidad de que ser adicto es uno de cada nueve; en cambio, cuando se empieza a consumir en la adolescencia, las posibilidades suben a uno de cada seis. 

Según un informe reciente sobre el Uso de Drogas de las Américas de 2015, presentado por la OEA, el consumo de drogas entre los adolescentes de América es "muy alto" y la percepción de riesgo frente al uso ocasional de esas sustancias es "muy baja". Respecto a la marihuana, se expresa una alerta ante el consumo de marihuana entre los más jóvenes que creció en todos los países del continente con excepción de Perú, mientras que Chile se instala como el país con mayor consumo de esta droga en la región. 

En Uruguay, en el periodo 2003-2014 el consumo de marihuana se duplicó, pasando del 8,4 % al 17 %, en claro desmentido a los argumentos de parlamentarios chilenos que propician la despenalización de la marihuana, en el sentido que la libertad de consumo no ha resultado en aumento de uso.

Las iniciativas como el autocultivo o despenalización son una pésima señal legislativa ya que el problema es que los adolescentes ven en la marihuana algo inocuo, un error grave y lamentablemente internalizado, pero no irreversible, si se hace lo que hay que hacer.


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